Sismo fue de 7.4 ¿Por qué no causó la misma destrucción que los de Venezuela?

Este viernes 17 de julio, los hondureños fueron sorprendidos por un fuerte y muy perceptible sismo que ocurrió a las 8:48 am en México. Geólogo Maynor Ruiz contesta interrogantes

  • Actualizado: 17 de julio de 2026 a las 13:30 -
Sismo fue de 7.4 ¿Por qué no causó la misma destrucción que los de Venezuela?
San Pedro Sula, Honduras

Un terremoto de magnitud 7.4 tuvo este viernes la fuerza suficiente para provocar graves daños, pero su ubicación frente a las costas de Chiapas, México, lejos de grandes concentraciones urbanas, evitó que México y Centroamérica repitieran la destrucción causada semanas atrás por los sismos gemelos de Venezuela.

El movimiento principal ocurrió a las 8:48 de la mañana de este viernes 17 de julio, en el océano Pacífico, al sur de México y cerca de la frontera con Guatemala. El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) informó inicialmente una magnitud de 5.6, pero posteriormente actualizó el registro a 7.4.

Las mediciones presentan una ligera diferencia entre instituciones. Mientras Insivumeh y reportes mexicanos lo situaron en 7.4, el Servicio Geológico de Estados Unidos lo registró en 7.3, con una profundidad aproximada de 15 kilómetros y el epicentro frente a las costas de Chiapas.

El terremoto fue sensible en varios estados mexicanos, Guatemala, El Salvador y zonas de Honduras. En San Pedro Sula, trabajadores y visitantes evacuaron edificios después de sentir el movimiento o recibir una alerta en sus teléfonos celulares.

Hasta las primeras horas de la tarde se habían contabilizado más de 80 réplicas, incluida una de magnitud 6.5. Pese a la intensidad del fenómeno, las autoridades mexicanas y guatemaltecas no reportaban víctimas ni daños estructurales graves.

La ausencia de destrucción contrastó con lo ocurrido el pasado 24 de junio en Venezuela, cuando dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 golpearon con apenas segundos de diferencia la costa del estado de La Guaira.

Consulte aquí el mapa interactivo del sismo elaborado por el USGS.

Ver mapa del terremoto
Más de 80 réplicas siguieron al terremoto ocurrido frente a Chiapas, sin que hasta ahora se reporten víctimas ni daños estructurales graves.

Hasta el 15 de julio, el Gobierno venezolano contabilizaba 4,829 fallecidos, 16,740 heridos y 17,907 personas sin hogar como consecuencia de ambos terremotos. Barrios completos, viviendas y edificios de varios niveles quedaron destruidos.

Pero tener magnitudes similares no significa que dos sismos deban provocar las mismas consecuencias, explicó a LA PRENSA el geólogo Maynor Ruiz.

Una de las principales diferencias fue la localización. Mientras los terremotos venezolanos afectaron sectores densamente poblados y con numerosas construcciones, el epicentro del movimiento de este viernes quedó en el mar, frente a áreas rurales y con menor concentración de infraestructura.

“Los efectos son menores en cuanto a infraestructura” cuando un terremoto ocurre cerca de zonas poco pobladas, señaló Ruiz. En cambio, si en las cercanías del epicentro mexicano hubiera existido una ciudad con edificios semejantes a los de La Guaira, probablemente se habrían producido colapsos.

La magnitud mide la energía liberada, pero el nivel de destrucción también depende de la profundidad, la distancia de las ciudades, las características del suelo, la calidad de las construcciones y el cumplimiento de las normas antisísmicas.

Ruiz considera que uno de los grandes problemas en Venezuela pudo ser que algunas estructuras no fueron construidas conforme a códigos capaces de resistir movimientos de esa intensidad. Por eso, insistió en que identificar las zonas sísmicas debe servir para ordenar el territorio y establecer regulaciones estrictas de construcción.

El geólogo Maynor Ruiz explica que la distancia de las ciudades, el tipo de movimiento y las condiciones del terreno redujeron el impacto del terremoto.

El geólogo explicó que el terremoto frente a Chiapas está relacionado con la interacción de las placas tectónicas de la región. En esa área confluyen procesos vinculados con las placas del Pacífico, Norteamérica y el Caribe, además del sistema de fallas Motagua-Polochic, que atraviesa Guatemala y se prolonga hacia Honduras y el sur mexicano.

La poca profundidad del terremoto también permitió que sus ondas se propagaran rápidamente. Ruiz detalló que, en los primeros kilómetros de la corteza terrestre, las ondas sísmicas pueden viajar a velocidades de entre ocho y 12 kilómetros por segundo.

Eso explica por qué el movimiento se percibió poco después en distintos puntos de Centroamérica. En Tegucigalpa pudo sentirse con menor intensidad debido al mayor espesor de la corteza en esa zona, mientras el occidente de Honduras se encuentra más próximo al sistema de fallas Motagua-Polochic.

En el valle de Sula ocurrió otro fenómeno. Al estar relleno de sedimentos, el terreno puede amplificar las ondas sísmicas y hacer que un terremoto lejano se perciba con más fuerza en ciudades como San Pedro Sula.

Ruiz también aclaró el significado de una imagen que compartió con LA PRENSA, registrada después del terremoto, en la que aparecen numerosas flechas distribuidas por México y Centroamérica. Cada una representa una estación GPS o sismológica y muestra la dirección del desplazamiento registrado durante el evento.

En algunos puntos, el movimiento del terreno alcanzó unos 25 milímetros, equivalentes a 2.5 centímetros. La dirección hacia la que apunta cada flecha indica hacia dónde se desplazó la placa en ese sitio.

La mayor cantidad de flechas sobre Honduras no significa que el país haya sido el más afectado. Indica que existe una mayor concentración de estaciones y, por lo tanto, más información disponible para analizar cómo se movió la corteza terrestre.

Ruiz precisó que esa imagen no fue creada por Google, sino por una red u observatorio que recopila datos de estaciones geodésicas y sismológicas. La alerta que recibieron algunos usuarios en sus celulares funciona mediante un sistema diferente.

Sismo fue de 7.4 ¿Por qué no causó la misma destrucción que los de Venezuela?

Los teléfonos inteligentes cuentan con acelerómetros capaces de detectar vibraciones. Cuando varios aparatos y estaciones instrumentales perciben las primeras ondas de un terremoto, Google puede procesar esa información y emitir notificaciones a las personas ubicadas en las zonas donde podría sentirse el movimiento.

No todos los usuarios reciben la advertencia. La activación depende de la ubicación del teléfono, los permisos habilitados, la configuración de las notificaciones y las actualizaciones del sistema operativo.

Para Ruiz, más allá de la alarma inicial, la reacción observada en San Pedro Sula fue positiva. Muchas personas evacuaron edificios de manera preventiva y ordenada, una práctica que puede reducir las muertes y lesiones cuando ocurre un terremoto destructivo.

El especialista considera que cada empresa, institución y edificio debería elaborar sus propias rutas y protocolos de evacuación. “Me pareció muy positivo que la población comience a entender la magnitud que puede tener un sismo”, expresó.

El terremoto también planteó la posibilidad de que un movimiento de gran magnitud active fallas cercanas. Ruiz explicó que eso puede ocurrir cuando existen segmentos donde se ha acumulado energía, aunque en el evento frente a Chiapas la ruptura fue puntual y no desencadenó otro terremoto de magnitud similar.

Eso fue precisamente lo excepcional de Venezuela. El primer sismo transfirió esfuerzos hacia otro segmento de la falla, que se rompió segundos después y produjo el segundo terremoto. Se trata de una combinación atípica y de baja probabilidad, pero posible.

En el caso de México, las réplicas han ido liberando la energía residual con magnitudes generalmente menores. Ruiz sostuvo que, hasta ahora, el episodio dejó principalmente el susto y la experiencia de una población que comenzó a reaccionar con mayor conciencia.

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Aunque el epicentro estuvo dentro del océano, tampoco se produjo un tsunami destructivo. Ruiz explicó que el mecanismo del terremoto fue principalmente lateral, conocido como strike-slip: las placas se rozaron horizontalmente en lugar de provocar un levantamiento o hundimiento considerable del fondo marino.

Los tsunamis suelen generarse cuando una falla desplaza verticalmente el lecho oceánico y mueve una gran columna de agua. Al no producirse ese cambio significativo de elevación, la amenaza fue descartada después de las evaluaciones iniciales.

La diferencia entre Chiapas y Venezuela, por tanto, no estuvo únicamente en las décimas de magnitud. Estuvo en el lugar donde se liberó la energía, la población expuesta, el tipo de construcciones, las condiciones del suelo y el comportamiento de la falla.

Esta vez la región tuvo frente a sí un terremoto con capacidad para causar una tragedia, pero la distancia de las ciudades evitó que la sacudida se convirtiera en desastre.

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Jessica Figueroa
Jessica Figueroa
jessica.figueroa@laprensa.hn

Periodista de investigación, editora y cronista. Con 22 años en el periodismo escrito y multimedia. Con subespecialidades en diseño y edición gráfica e inteligencia artificial.

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