03/07/2022
12:41 AM

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Interminables horas de vuelo en tormentas Eta y Iota

En las inundaciones el comando suboficial Erick Mejía casi pierde la vida al lanzarse al rescate de dos mujeres embarazadas.

San Pedro Sula

A Esdras Eleazar Hernández Cárcamo (39 años), mayor de las Fuerzas Armadas de Honduras, desde pequeño le fascinó la aviación, pues siendo chico corría al patio de su casa en Goascorán, Valle, cada vez que oía el motor de un helicóptero u avión en el sur de Honduras.

“Miraba al cielo surcar las naves cerca de nuestra vivienda y ahí nació mi interés, fue algo que me cautivó desde pequeño”. Luego de finalizar el bachillerato se presentó a los exámenes de admisión en la Academia Militar de Aviación e ingresó satisfactoriamente en 2002.

En 19 años de carrera ha realizado múltiples operaciones e incontables horas de vuelo, pero lo más difícil y crudo que le ha tocado ver han sido los rostros de los afectados por las tormentas Eta y Iota y las propiedades y animales muertos en todo el valle de Sula en las cuales sobrevoló.

El 4 de noviembre de 2020, él y otros pilotos con sus equipos de trabajo fueron convocados a la Sala de Crisis de la Fuerza Aérea para desplazarse a la zona norte y asistir a la población, una faena humanitaria que realizaron en largas jornadas durante casi 30 días continuos, en los que poco tiempo les quedaba incluso para comer y el espacio en tierra se aprovechaba para darle mantenimiento a la aeronave.

“Apagábamos el helicóptero por unos minutos solo para darle descanso a las turbinas. Nos turnábamos para comer dentro de la unidad, mientras yo volaba el copiloto tomaba sus alimentos. Lo hacíamos con mucho compromiso y entusiasmo, la gente lo necesitaba, no miraba justo sentarme a almorzar en la base sabiendo que había gente que no había comido y más en peligro”, comentó.

La FAH es el brazo de las Fuerzas Armadas de Honduras encargadas de la guerra aérea y proteger el espacio aéreo del país.

Las paredes metálicas y frías del helicóptero Bell 412 se convirtieron en el hogar del mayor Hernández, de su copiloto el teniente Samuel Zelaya y los rescatistas suboficial Erick Mejía Chavarrilla y el suboficial Víctor Oliva.

“Dentro del helicóptero de doble comando la tripulación se compone de un piloto al mando y un copiloto que trabajan en conjunto en maniobras de vuelo, lectura de la lista de chequeo, instrumentos, llamadas de radio.

Aparte de estos dos también va un comando suboficial que es quien realiza los mantenimientos como mecánico. Normalmente son tres personas, pero en Eta y Iota fue necesario un cuarto comando debido a los trabajos mecánicos y la complejidad de las maniobras, para realizar vigilancia para un despegue seguro.

Anduvimos un equipo de rescatistas, pero no siempre, entonces la mayor parte de rescates le tocó a los comandos mecánicos”, comentó.

Por 27 días las aeronaves de la Fuerza Aérea Hondureña sobrevolaron el valle de Sula. Se rescataron a 4,000 personas aisladas afectadas por los fenómenos.
Rescates

1- La Fuerza Aérea Hondureña sumó 27 días de operación para Eta y Iota. Se rescataron 4,000 personas y se evacuaron 2,508. Se entregaron 400,000 libras de víveres.

2- De los 4,000 rescates, al menos 850 los realizó el equipo de Esdras Hernández en todo el valle de Sula. En operaciones se sumaron 16 aeronaves de rescate.

3- Se evacuaron dos cadáveres vía aérea. Entre los helicópteros usados figura el Bell 412, una unidad usada por ejércitos de toda América Latina.

Las condiciones para volar no eran las óptimas porque había baja nubosidad y también persistía algo de lluvia. Para restar también la labor de rescate se dificultaba porque había que escoger bien los lugares de aterrizaje para que no se desprendieran las láminas por la fuerza del rotor del helicóptero.

“En el primer vuelo anduvimos cerca de la Rivera Hernández, yo recuerdo que era tanta la gente que nos pedía auxilio que era difícil tomar decisión sobre a quién darle prioridad. Asimismo era complejo llegar con el helicóptero porque el rotor podía levantar los techos y lastimar a las personas.En esa ocasión vimos un campo de fútbol inundando, solo se veía una poco de las metas y ahí los rescatistas de la UHR y Bomberos se bajaron, consiguieron una lancha y con ella sacaron a la gente de los techos para llevarlos al helicóptero en ese punto. Fue difícil trabajar con niños y ancianos. Eso no se me va a olvidar nunca, nos vimos con el teniente y vimos tanta necesidad, era difícil”, comentó.

En uno de esos cientos de rescates que realizó en el valle de Sula, el equipo liderado por el mayor Hernández, el comando Erick Mejía casi se ahoga.

Esto sucedió al lanzarse por dos mujeres embarazadas en San Juan, La Lima, ya que el helicóptero no se podía acercar mucho para evitar levantar las láminas de casas adyacentes.

Esdras Hernánde, mayor de las Fuerzas Armadas: “Fue impactante ver toda esa destrucción y animales muertos. Nunca creí que me tocaría esta misión y ojalá no vuelva a pasar otra igual, pero si es mi deber iré”.

Cuando el efectivo militar se tiró se encontró en una situación difícil para no tragar agua debido a la indumentaria que le impedía ver y respirar bien, y por un momento, el capitán creyó que su compañero de armas y subalterno fallecería.

“Creíamos que no era tan profundo el área que nos aproximábamos. El comando se lanzó al agua y se estaba ahogando porque el viento inducido que hace el helicóptero lo bañaba, y esto no lo dejaba ver ni respirar, porque sobre su rostro portaba su máscara, casco y sobre su cuerpo un overol que mojado pesa y lo único que pudo hacer fue sujetarse a un arbusto. Era difícil para él nadar. Fui a la base y en el camino iba pidiendo dos rescatistas para que estuvieran listos en la rampa y que se subieran sin haberme detenido”, comentó.

Al ver la situación, el equipo tuvo que dejarlo en el lugar y volver rápidamente a la base establecida en la Base Aérea Armando Escalón para recoger rescatistas.

Afortunadamente el comando salió librado porque las personas a las que iban a rescatar le lanzaron un lazo y se colocó en un pequeño espacio de tierra firme.

Para saber

Historia local. En 1931, con el decreto 198, se creo la Escuela Nacional de Aviación, la que daría vida a la Fuerza Aérea Hondureña en 1938.

Inicio. La FAH estuvo dirigida por tres pilotos estadounidenses hasta 1947, cuando el coronel Hernán Acosta tomó su dirección.

El comando Erick Mejía relató que cuando vio alejarse el helicóptero estaba seguro que iban a regresar por él y nadó hacia un árbol grande, y aunque el tiempo de espera fueron minutos, a él le pareció que había esperado tres días para ser rescatado por la ansiedad y el temor.

El nivel del agua subía y las corrientes cada vez eran más fuertes y logró nadar al bordo donde estaban las personas, que luego fueron rescatadas. El equipo también desarrolló labores de entrega de víveres para las personas aisladas.

“Al inicio era rescate por completo y después la entrega de víveres, porque había gente que no quería salirse de sus casas. Como podíamos nos acercábamos lo más posible y a veces arrojábamos las bolsas al agua y muchas personas ponían piscinas o inflables y ahí las lanzábamos”, comentó.

En medio de la entrevista, el mayor Hernández se quebrantó al recordar que una señora que lograron rescatar, al llegar a la base y bajar de la aeronave, lo miró a los ojos y le tocó la rodilla e hizo una señal de agradecimiento con sus manos y bajó la cabeza.

“Eso es algo que me marcó. Nunca se me va olvidar. Sentí su verdadero agradecimiento. Le puse alma, mente y corazón”, comentó.

Hernández dice que personas le han preguntado si piensa que los deben condecorar por salvar a cientos en las llenas. Él afirmó que solo realizaban su trabajo y el agradecimiento genuino de los ciudadanos es el mejor premio que todos los involucrados en los rescates pueden recibir.

Los pobladores de los bajos de El Progreso, con restos de chatarra le entregaron a Hernández un trofeo en forma de helicóptero con pilotos rescatando a ciudadanos, una presea que permanece en las instalaciones del taller de helicópteros de la Base Aérea Hernán Acosta Mejía de Tegucigalpa.

“Me ha tocado andar en varias misiones de apoyo a la población, pero este es el trabajo más grande que he hecho en mi carrera sin duda. Logramos llegar a muchas personas. Al ver los videos de lo que se hizo en el huracán Mitch, nunca me imaginé que me iba a tocar a mí. Hubiera preferido que esto no hubiera pasado porque hasta el día de hoy muchos lo están sufriendo, vi cómo mucha gente lo perdió todo. Espero que nunca me toque de nuevo estos trabajos, pero si es mi deber lo haré con gusto de nuevo”, comentó.

En esta labor maratónica de rescates humanos, en Yoro y Santa Bárbara, se sumaron helicópteros privados y de Colombia, así como el benemérito Cuerpo de Bomberos y Cruz Roja Hondureña.Dentro de la Fuerza Aérea, el hoy mayor Hernández se desempeña como jefe de la división académica de la Escuela de Capacitación de Suboficiales.

El equipo del mayor Esdras Hernández hizo de su helicóptero Bell 412 su casa, ahí comían por turnos y apenas apagaban el motor para que se enfriara un poco.