01/07/2022
11:13 PM

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Un alud sepultó su aldea y lo perdieron todo; hoy están cerca de estrenar casa

Un rayo de sol ilumina a 300 familias que sufrieron por la desaparición de la aldea La Reina y que hoy ven cómo su nueva vecindad se levanta.

Macuelizo, Santa Bárbara

El 14 de noviembre de 2020, Ingrid Gutiérrez (de 23 años) caminó llena de ilusiones hasta el altar para casarse con su amado Óscar Javier Lara, con la visión de iniciar una familia en la aldea La Reina, Protección, Santa Bárbara.

Los recién casados compraron un terreno y mientras iniciaba la construcción de la casa alquilaron una dentro de la comunidad montañosa.

Nunca se imaginaron que un alud de tierra acabaría con sus planes, su propiedad y la aldea entera.El 24 de noviembre, a las 5:00 pm, esta pareja salió huyendo de la comunidad, pues vieron que se comenzaba a rajar la montaña.

Cerca de las 8:30 pm, ese temor se volvió realidad cuando lodo y piedras se desprendieron del cerro destruyendo todo a su paso.

Algunas casas ya comienzan a tomar forma y pronto estarán culminadas con agua potable y energía eléctrica.

“Mi esposo y yo ya no estábamos en la aldea, y cuando se vino la montaña encima mis tíos me llamaron enloquecidos. Ellos presenciaron el desastre y salieron corriendo.Ya teníamos nuestro solar e íbamos a comenzar a construir. Nos fuimos a refugiar a La Cumbre, Trinidad, y regresamos 15 días después a comprobar que de la aldea no había quedado nada, solo lodo”, agregó.

Actualmente, Ingrid tiene siete meses de embarazo y se ha dedicado los últimos 10 meses a la venta de comida para apoyar a su esposo.

Hoy, que el sol apareció para las 300 familias que perdieron todo en esa extinta aldea, afirmó que recibir una casa nueva en Macuelizo, Santa Bárbara, sector ubicado a 30 minutos en carro de La Reina, será un “rayo de luz en la oscuridad”.

“Este proyecto es una bendición de Dios, Él ha permitido todo esto, tiene un propósito”: Leopoldo Serrano, padre católico.

Afectación

Los mayores de edad de esa comunidad no la han pasado bien los últimos meses. Han tenido más dificultares para acceder a recursos valiéndose de ellos mismos, han dependido de donaciones y de la solidaridad de la gente.

Tal es el caso de Andrés Portillo (de 71 años), quien al recordar la trágica noche en la que lo perdió todo, no logra contener el llanto.

“Ocho días antes de la tragedia hubo un deslave que fue como un aviso que el cerro estaba suelto. Esto es bastante difícil de describir. El 24 de noviembre, a las 9:00 pm, la mayor parte de la gente ya había salido. Mi esposa María Gutiérrez y yo estábamos en el portón de la casa y miramos cómo la gente corría, lloraba y gritaba que el cerro venía encima.Unos bajaban a pie, otros en moto y algunos llevaban a los niños arrastrados para salvar sus vidas. Nosotros nos refugiamos en el desvío de Zambrano. Cuando volvimos, horas después, solo se veía lodo y troncos y aún había material que estaba bajando hacia la comunidad de El Encanto. Hoy, recibir una casa nueva es felicidad para nosotros”, comentó con la voz quebrantada.

Se construirán talleres de carpintería y soldadura y se impartirán capacitaciones en costura, panadería y otros oficios para que las familias generen recursos. Foto: 2020: derrumbe de la aldea por los huracanes Eta y Iota.

Para otros, como Modesto López Menjívar (de 63 años), un aldeano nacido en La Reina, lo más trágico es que los agricultores como él se quedaron sin tierras para cultivar y perdieron sus animales, por lo que todo este tiempo la ha pasado mal, sin fuentes de ingresos.

“Yo salí a las 7:00 pm, justo antes del derrumbe, no pensé que se iba a perder La Reina, no lo creía. Vivía con mi esposa Ernestina Caballero (de 43 años). Cerca de las 10:00 pm llegó mi hijo y lamentablemente nos informó que se había perdido la aldea y cuando volvimos no supimos identificar dónde estaba la casa. Yo ahí nací, llevaré a mi comunidad siempre en la mente, me da nostalgia. Durante estos meses no hecho nada, solo sobrevivir porque perdí mis tierras y mis animales, tenía cerdos y gallinas”, comentó.

Proyecto

Raúl Raudales, ingeniero coordinador del proyecto de viviendas San Francisco de Asís, generado a través de la Unidad Coordinadora de Proyectos (UCP), el brazo ejecutor del Programa Vivienda y Obras Sociales de la Secretaría de la Presidencia, informó que la urbanización contempla la construcción de 300 casas para las familias damnificadas.

156

millones de lempiras se han invertido en el proyecto de 300 viviendas, las cuales contarán con planta de tratamiento y pozo.

Este proyecto inició en mayo con la adquisición del terreno y la elaboración del diseño. La construcción comenzó en la segunda quincena de agosto y se prevé que esté terminada en diciembre.

El terreno tiene una dimensión de 40 manzanas y en la urbanización se incluirá una planta de tratamiento y un pozo que trabajarán con paneles de luz solar.

Las casas son de 42 metros cuadrados y cuentan con dos cuartos, sala comedor, cocina, baño y un terreno de 10x15 metros, que les permitirá a los residentes ampliar sus viviendas por cuenta de ellos, dijo Raudales.

“Como toda esta gente se dedicaba a la agricultura y quedaron sin tierra para realizar esta actividad, tenemos la visión de brindarles capacitaciones en panadería, costura, soldadura y otros oficios para que monten sus negocios y se agencien recursos. Hay un compromiso del presidente Juan Orlando Hernández de que antes de que termine su periodo de gobierno se entreguen las viviendas”, comentó.

La obra tiene un valor de L156 millones y está avanzada en un 40%, pero se ha atrasado por la falta de mano de obra calificada y por la carencia de bloques, la cual debe ser suplida con cargamentos traídos de otras zonas del país.

Apoyo

Leopoldo Serrano, párroco de la Parroquia San Roque, de Macuelizo, y Nueva Frontera, fue vital para obtener la donación del terreno para los damnificados.

Él le explicó a LA PRENSA que el predio de 40 manzanas fue de los campesinos de la comunidad 6 de Mayo a principios de los años 2000, pero que estos lo perdieron porque no pudieron pagar un préstamo que sacaron para comprar un chapulín.

Entonces, el terreno fue hipotecado y los Valle Valle lo compraron. Estos hermanos, Luis y Arnulfo Valle, fueron capturados en 2014 y llevados ante la justicia de Estados Unidos acusados de narcotráfico; sin embargo, el terreno previamente había sido traspasado, aseguró el párroco.

“El testaferro le consultó a los Valle para hacer la donación y ellos estuvieron de acuerdo y lo donaron. Se hizo el trámite y pasó al Instituto Nacional Agrario (INA). Me siento contento porque este predio regresó al pueblo necesitado gracias a Dios”, comentó.

El pasado 4 de octubre, el párroco Serrano ofició una misa en el proyecto de viviendas en el marco del día de San Francisco de Asís y los damnificados llegaron para agradecer que pronto tendrán una vivienda con títulos de propiedad a su nombre.

“En la colonia San Francisco de Asís también se incluyen 30 familias de El Sauce, Flores de Mayo y La Virtud. Todos tendrán títulos de propiedad con una condición: que no se puede vender solo heredar a su descendencia”, finalizó.

En un 40% avanza las construcción de 300 viviendas. El 4 de octubre se celebró una misa en el terreno de la urbanización para agradecer por el proyecto en el día de San Francisco de Asís. Las casas tienen 42 metros cuadrados y cuentan con dos cuartos.