26/05/2022
01:02 AM

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El agro no se repone del embate de las tormentas Eta y Iota

Eta y Iota causaron L8,835 millones en daños y pérdidas que el país resiente en 2021 en las exportaciones generadas en un 80% en el valle de Sula.

SAN PEDRO SULA

A un año de las destructoras inundaciones ocasionadas por los huracanes Eta y Iota, el sector agropecuario del valle de Sula aún no logra recuperar la base productiva que reportó más de L8,835 millones en daños y pérdidas globales.

En este momento hay miles de productores agrícolas que no han recuperado tan solo una hectárea dado a las dificultades que experimentan para acceder a préstamos bancarios por encontrarse en zonas de alto riesgo.

Eta y Iota, de acuerdo con el último informe presentado en mayo por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras organizaciones, le causó al sector agropecuario daños cuantificados en L1,752 millones, pérdidas estimadas en L5,060 millones y costos adicionales por L313 millones en 2020.

Además, L1,711 millones en pérdidas durante 2021 por la reducción de la producción. En el valle de Sula, conformado por el departamento de Cortés, principalmente, y una parte de Santa Bárbara, Yoro y Atlántida, gran parte de las plantaciones de banano, plátano, palma aceitera, caña de azúcar, café, cacao y otros quedaron dañadas o destruidas en noviembre de 2020.

Por falta de apoyo económico, los productores no han reactivado plantaciones de banano, palma aceitera, caña de azúcar, cacao y otros rubros.
Datos

Además de los daños, los propietarios de las plantaciones agrícolas deben gastar más de L313 millones en la limpieza de terreno para cultivar.

Antes de los huracanes, a mediados de 2020, un banano verde costaba L0.50. En 2021, por no haber producción, el precio es de hasta L3. Algunos importadosde Guatemala.

Óscar López, miembro de la Asociación de Productores de Bananos Nacionales (Aprobana), perdió 260 hectáreas de banano.De esa extensión, no ha logrado rehabilitar ni una manzana.

“Para hacerle frente a las deudas, estoy pensando en hacer un compromiso con los ingenios para rentarla y que cultiven caña. Estamos con la soga al cuello. El banco me dio un ultimátum para pagar la deuda a finales de diciembre. ¿De dónde le voy a pagar al banco? Si no tengo. Aquí todos tenemos deudas, con bancos, proveedores, empleados”, le dijo a Diario LA PRENSA.

A López, quien tenía las fincas en El Higuerito, Potrerillos, y otros productores de las comunidades de El Olivo, Barrancos, El Aguacate y Los Llanos, las tormentas Eta y Iota les inundaron más de 2,000 hectáreas y las dejaron improductivas.

“Aquí no hay fincas. No ha habido fondos para invertir, no hemos recibido apoyo del Gobierno y los bancos, que se agarran del tema de los bordos, no quieren refinanciar los préstamos. Aquí a Higuerito no han venido a reparar bordos. Vemos que estuvieron reparando en La Lima, El Progreso y Guanchías. Y tenemos problemas con las hipotecas, los bancos quieren ejecutarlas, quieren rematar”, dijo López.

Mientras en Guanchías, Santa Rita, Yoro, decenas de productores de banano están preocupados porque, por no tener dinero para comprar fungicidas, la sigatoka negra está atacando las plantaciones.

En San Manuel, Cortés, los afiliados a la Cooperativa Agropecuaria San Manuel Ulúa Limitada (Casmul), se encuentran ante un panorama positivo porque están reactivando las plantaciones perdidas gracias a un seguro agrícola que tenían con Seguros Atlántida de Banco Atlántida.

Marcos Merlo, directivo de Casmul, le informó a Diario LA PRENSA que están recuperando el 80% de la plantación perdida y estas nuevas fincas comenzarán a producir hasta en febrero del próximo año.

La palma es el rubro más afectado en su productividad por Eta y Iota. En el valle de Sula hay plantaciones, pero la mayor parte está en el litoral.

“Iniciamos en enero botando la finca, luego preparamos el terreno, después la instalación de riego y la siembra. Tenemos áreas donde está pariendo la finca, pero seguimos con la siembra. Este año tuvimos cero ventas”, dijo.

“Nosotros no producimos nada”.Eta y Iota afectó alrededor de 400 hectáreas de esta cooperativa que estaba protegida afortunadamente bajo el paraguas de un seguro agrícola que han pagado desde hace más de una década.

“Vamos a reactivar 347 hectáreas. Tenemos un plan de inversión de L97 millones. Si no fuera por el seguro, no estaríamos sembrando. Cuando el Mitch no teníamos seguro agrícola. En 2008 lo usamos, pero no tuvimos un efecto significativo. El Banco Atlántida nos ha cumplido y ha sido solidario. Nosotros les recomendamos a otros productores que paguen un seguro agrícola. Es mejor tenerlo y no ocuparlo que ocuparlo y no tenerlo”, dijo.

En el valle de Sula, 4,400 personas que trabajaban en plantaciones de banano se encuentran de brazos cruzados. Los empleadores aún no los llaman a trabajar, pues no han rehabilitado las fincas.La destrucción de las plantaciones de banano y otros productos agrícolas ha tenido un impacto negativo considerable en el comercio exterior del país.

En los primeros ocho meses de este año, de acuerdo con cifras del Banco Central de Honduras (BCH), el agro exportó $445.6 millones, $184.9 millones (29.3%) que en igual período de 2020.

El agro no se repone del embate de las tormentas Eta y Iota

La baja en las exportaciones obedece a que Eta y Iota causaron una reducción en la productividad en tres de los departamentos que forman parte del valle de Sula (Cortés, Yoro y Atlántida), también en Colón. Cepal y el BID estimaron a inicios de año que esas pérdidas serían de L1,635 millones.

El 99% de las pérdidas por rendimiento ocurrieron en el cultivo de palma aceitera (L1,412 millones), caña de azúcar (L134 millones), banano (L42 millones) y cítricos (L32 millones).

En el sector de palma aceitera, según datos de la Asociación Industrial de Productores de Aceite de Palma (Aipah), Eta y Iota destruyeron 16,700 hectáreas, 12,500 están el valle de Sula.Unos 466 productores resultaron afectados.

Los cultivos agrícolas con mayor daño provocado por las inundaciones: café (49%), banano (27%), plátano (7%) y caña de azúcar (5%). Los 4 representan el 88%.

“De 12,563 hectáreas, solo una pequeña parte ha logrado resembrar porque tenía viveros, otros no han podido.En el caso nuestro, estamos trayendo material genético de Indonesia, que es el mejor del mundo. Con este vamos a producir dos o más veces. Le decimos al productor que utilice este material de Indonesia porque podría producir más veces en el año para poder recuperarse de las pérdidas”, dijo Héctor Castro, presidente de Aipah.

A raíz del daño, según Castro, la fuerza laboral de la palma ha mermado. Un gran número de trabajadores han emigrado a EUA, pero en medio de las adversidades, los productores, dijo, están optimistas porque “están recibiendo un buen precio”.

Además, “no solo la agricultura tuvo y sigue teniendo problemas. Nosotros, los que tenemos ganado, perdimos durante la inundación. Perdí varias cabezas de ganado y nadie me ha ayudado a reponerlas. Pero vamos saliendo de la crisis”, dijo Gaspar Molina, quien tiene ganado bovino en la zona baja de Choloma.

El agro no se repone del embate de las tormentas Eta y Iota