Asaltos y homicidios siembran temor en Yoro: "No confiamos ni en la Policía"
Pobladores y comerciantes aseguran que la inseguridad alteró su vida cotidiana y expresan desconfianza en las instituciones encargadas de combatir el crimen
- Actualizado: 20 de agosto de 2026 a las 02:01 /
La impotencia, el temor y el clamor por recuperar la paz se apoderan de los pobladores de Olanchito, Yoro, quienes enfrentan una creciente ola de asaltos, homicidios y otros hechos violentos que mantienen en zozobra a la comunidad.
El hecho más reciente que conmocionó a la población y llevó a las autoridades municipales a alzar la voz fue el asesinato del ciudadano Roberto Chavarría dentro de un pequeño supermercado, ocurrido el pasado 10 de agosto.
Según videos de cámaras de seguridad, sujetos que se transportaban en motocicleta ingresaron al establecimiento con la intención de asaltarlo y, durante el incidente, uno de ellos le quitó la vida.
Sentado en una banca del parque central de Olanchito, un ciudadano relató a LA PRENSA Premium momentos clave del homicidio y detalles sobre la víctima, como una muestra de cómo campea el crimen en el municipio.
Dos semanas antes del suceso, el ahora occiso había enterrado a su padre, quien era un pastor evangélico muy conocido. Por ello, surgió una confusión y se llegó a señalar que la víctima era un líder religioso.
El entrevistado recordó que Chavarría intentó intervenir de manera pacífica durante el asalto porque había identificado al asaltante.
“Lo único que quiso don Roberto fue intervenir para que el muchacho no cometiera una tragedia”, confirmó. Un video que captó el crimen evidencia que Chavarría intentó conversar con el delincuente.
Supuestamente, la víctima “le dijo: ‘vos sos el hijo de Macario’, lo había reconocido porque era un joven que se había criado en un barrio donde todos se conocen y por eso (el asaltante) le disparó”, relató.
La Policía capturó a Jesús Daniel Trochez, alias “El Diablo”, a quien identifica como el sujeto que le disparó a Chavarría en el minisúper. El detenido era conocido entre los jóvenes del barrio por grabar videos para TikTok.
En el operativo también fue apresado su amigo, Carlos Eduardo Saldivar Cervantes (25), alias “Texas”, quien está sindicado por la Policía de haber participado en el asesinato del estudiante de Derecho Oscar Ríos, en San Pedro Sula.
Los dos capturados son ampliamente conocidos en Olanchito.
Desconfianza en la Policía
Al igual que los capturados, muchos jóvenes se están dedicando a la venta de drogas y a cometer asaltos contra pobladores que caminan por las calles y contra negocios, según relataron habitantes de Olanchito.
En las últimas semanas, el municipio ha experimentado una ola de criminalidad marcada por masacres, homicidios y asaltos.
El 4 de agosto, seis personas, entre ellas una mujer, fueron asesinadas. Tras la masacre, el portavoz de la Policía Nacional, Wilber Mayes, expresó que algunas de las víctimas tenían antecedentes criminales y que investigaban como posible móvil un pleito entre estructuras criminales.
La ola de violencia hizo reaccionar al alcalde de Olanchito, Juan Carlos Molina, quien pidió ayuda urgente a las autoridades. Posteriormente, se sostuvo una reunión en la que se acordó dar prioridad a la ciudad y se exigieron cambios de autoridades.
Fuentes confirmaron a LA PRENSA Premium que miembros de la sociedad civil pidieron cambios en diferentes instituciones de seguridad y justicia debido a la falta de confianza en el trabajo que actualmente realizan.
Este medio conoció que hace mes y medio hubo cambios de policías en Olanchito, pero representantes de las fuerzas vivas han afirmado que no han observado mejoras notables: “Estamos con temor de la delincuencia y de los mismos agentes que se han confabulado con los criminales”.
Durante el recorrido, LA PRENSA Premium también conversó con el propietario de una pulpería que, por razones de seguridad, prefirió mantener su identidad en reserva.
El comerciante relató que, desde la pandemia de covid-19, se vio obligado a cerrar las puertas del negocio y atender a los clientes a través de una ventanilla. Posteriormente, las reabrió para permitir que los compradores seleccionaran sus productos con mayor tranquilidad; sin embargo, ante el incremento de los asaltos en los últimos meses, tuvo que volver a implementar medidas de aislamiento y atender únicamente desde el interior del establecimiento.
“Cuando veo un motociclista que viene a comprar y no se quita el casco me pongo nervioso, ya me parece que es un asalto y así estamos todos los dueños de negocio porque esto está parejo”, apuntó.
Crimen, temor y bandas
La violencia en Yoro no se limita a Olanchito, sino que golpea con fuerza a otros municipios, como Sulaco, Yoro, Yorito y El Negrito, donde el crimen se ha vuelto recurrente y el silencio se impone entre los pobladores. El nivel de descomposición no tiene precedente reciente.
Pocos se atreven a denunciar. Cuando lo han hecho, los delincuentes se enteran rápidamente de quién estuvo detrás de la denuncia, pues forman parte de comunidades donde muchos de sus habitantes se conocen entre sí.
“No confiamos ni en la Policía, como autoridad no podemos referirnos al tema de seguridad porque estaríamos en peligro, estamos con las manos atadas”, comentó un funcionario municipal, quien afirma que la delincuencia se ha descontrolado.
El corredor que comprende La Trinidad, Las Lomitas, La Sabana de San Pedro, Yorito y Sulaco, en Yoro, así como Marale, en Francisco Morazán, es considerado uno de los más peligrosos. En esa zona opera la banda denominada Cartel del Diablo, cuyos líderes no han sido capturados por la Policía.
En Yoro también opera otra estructura más pequeña denominada Los Mojados, dedicada a la venta de drogas, extorsiones, secuestros y asaltos.
Uno de los hechos más recientes que los pobladores vinculan, bajo sospecha, con estas bandas es la desaparición de un padre y su hija en Yorito. Ambos llevan más de dos semanas privados de libertad y hasta ahora se desconoce su paradero
Violencia aguda en Yoro
LA PRENSA Premium analizó los datos de al menos 166 homicidios registrados en el departamento de Yoro entre el 1 de enero y el 3 de agosto de 2026, según información divulgada por el Sistema Estadístico Policial en Línea.
Los reportes reflejan que la mayor concentración de homicidios se registra en El Progreso, con 44 casos, seguido de Olanchito, con 35, y Yoro, con 29. Estos tres municipios acumulan 108 de las 166 muertes contabilizadas hasta el 3 de agosto, equivalentes al 65.1% del total departamental.
El resto de los homicidios se distribuye entre Victoria, con 20 casos; Sulaco, con 13; El Negrito, con ocho; Santa Rita, con siete; Morazán, con seis; Arenal, con dos, y Jocón, también con dos.
Las armas de fuego fueron utilizadas en 134 de los 166 homicidios, equivalentes al 80.7% de los casos. Otros 20 fueron cometidos con arma blanca, lo que representa el 12%, mientras que en cuatro casos se utilizaron tanto armas de fuego como armas blancas.
En Olanchito, la incidencia de las armas de fuego supera el promedio departamental. De los 35 homicidios registrados en ese municipio, 31 fueron cometidos con este tipo de arma, equivalentes al 88.6%.
Perfil y causas
Los hombres representan la mayoría de las víctimas de homicidio en Yoro. Del total de casos analizados, 150 corresponden a hombres y 16 a mujeres, por lo que los varones representan el 90.4% de las víctimas.
Del conjunto de víctimas, 104 tenían entre 18 y 30 años y 10 eran menores de edad. En otros 16 casos, los registros analizados no especifican la edad de la víctima.
En un reporte más reducido, que contabilizaba 143 homicidios hasta finales de junio, la violencia vinculada a maras y pandillas, con 27 casos, y los conflictos interpersonales relacionados con drogas y embriaguez, con 14, y enemistades, con 13, concentran buena parte de los móviles identificados.
Aunque en una proporción importante de los homicidios existe una causa probable identificada, otros 31 casos continúan en proceso de investigación.