Actualmente, la atención estatal y la ciudadana están centradas, con carácter prioritario y urgente, en las reformas a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), respaldadas por la sociedad civil, los organismos internacionales de crédito, el Gobierno de los Estados Unidos.No obstante, luego de que se logre la reingeniería de la Enee, deben orientarse los esfuerzos concertados para rescatar a otro ente autónomo: la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel), también deficitaria.
Ambas instituciones descentralizadas poseen similares condiciones deficitarias que representan un lastre para el Estado: lejos de generarle ganancias, provocan pérdidas anuales, en deudas en montos cada vez más elevados, poseedoras de equipos y plantas obsoletas, politizadas en el nombramiento del personal. Estas son algunas cifras, por demás elocuentes: al 31 de mayo de 2026, los ingresos globales de Hondutel sumaron L304.2 millones, menor que los L36 millones en egresos; es decir, 62.6 millones menos, de acuerdo con los resultados oficiales recién publicados por dicho ente.
Tanto el sector energético como el de las telecomunicaciones son vitales y esenciales para la seguridad nacional, el desarrollo económico, la atracción de inversiones locales y extranjeras. Consiguientemente, merecen total prioridad oficial para su fortalecimiento, lo que implica antes que nada su saneamiento, ya que actualmente constituyen elefantes blancos, una carga crecientemente onerosa para Honduras.
Lejos de ser eficientes en la prestación de sus servicios, son onerosas, un lastre antes que un plus. A grandes males, grandes remedios, por lo que sus respectivas reestructuraciones deben proceder de inmediato.Al igual que lo que está ocurriendo con la Enee, la campaña partidaria desinformativa que busca provocar incertidumbre y rechazo en la opinión pública, cuando llegue el momento de la reingeniería de Hondutel, similar estrategia ocurrirá, lo que requiere de una labor aclaratoria de carácter masivo que desmienta las falsedades inherentes a dichos infundios, por demás perversos y falsos.
El gobierno presidido por el presidente Asfura debe poseer la suficiente voluntad política para la construcción de alianzas con la sociedad civil que procedan de inmediato a la aprobación legislativa como primer paso para la rehabilitación integral de ambas dependencias, mismas que para su eficiente desempeño deben ser modernizadas para tornarlas competitivas.
Caso contrario, llegarán a un estado de postración terminal, lo que conduciría a una parálisis general de la actividad económica nacional, con las consiguientes consecuencias para la población y el país.Ha llegado el momento para la adopción de enérgicas, heroicas y patrióticas decisiones que demostrarán se cuenta con una nítida visión de la impostergable misión de rescate, cuando existe un margen de maniobra para ello.