La decisión del actual Gobierno de reincorporarse al organismo arbitral Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), integrado al Grupo Banco Mundial, es positiva, por cuanto busca fortalecer tanto la confianza por parte de inversionistas locales y extranjeros como evitar, en lo posible, demandas multimillonarias que afectan las finanzas públicas.
El 6 de marzo del corriente año, el presidente Nasry Asfura firmó el Convenio Ciadi con tal propósito, reintegrando a Honduras a dicho centro internacional de resolución de controversias, al que había pertenecido durante 35 años, interrumpidos durante el gobierno de Xiomara Castro el 25 de agosto de 2024, para adherirse a otro ente auspiciado por las Naciones Unidas.
Vale recordar que el Ciadi es la entidad líder a nivel global en este tipo de conflictos, administrando cerca del 70% de casos, entre ellos 14 pendientes en contra del Estado hondureño.
Adicional al regreso al Ciadi, nuestro país debe garantizar factores tan importantes como la seguridad de las personas y sus bienes, sometidos a la violencia cotidiana vía homicidios y extorsiones, atentando contra la integridad física y estabilidad económica de la ciudadanía.
El detectar acciones ilícitas de funcionarios públicos que exigen sobornos como requisito para agilizar la aprobación de proyectos, permisos, licencias solicitadas por la empresa privada y que otorgan dispensas y exenciones tributarias de manera selectiva, favoreciendo a determinados grupos en perjuicio de otros, con ello poniendo en entredicho el principio jurídico de igualdad ante la ley.
De no garantizarle al inversionista que se cuenta con abastecimiento de energía de manera eficiente los 365 días del año, amén de una red infraestructural: carreteras, puertos, centros de acopio y distribución, quien arriesga su capital lo orientará hacia aquellas naciones que sí ofrecen de manera garantizada tales servicios básicos para la producción.
Disponer del recurso humano adecuadamente capacitado resulta en otro componente esencial al momento en que el inversionista escoge el país en el cual realizará inversiones, privilegiando aquellos países en que la mano de obra es altamente calificada en técnicas y destrezas, con espíritu de iniciativa y disciplina laboral, lo que garantiza la elaboración de bienes y servicios de óptima calidad.
Es dentro de este contexto integral que debe ser analizado el reintegro de Honduras al Ciadi, decisión por demás correcta y oportuna, inserta en un eslabón de requisitos esenciales para la atracción de capitales que generen no solo nuevas fuentes de empleo, sino también que aporten al país anfitrión beneficios colaterales tales como la reinversión de utilidades dentro de la nación anfitriona, la protección del medio ambiente local, la contratación de personal nacional.
Se espera que las demandas de diverso tipo: de energía, transporte, construcción, finanzas, servicios financieros, en contra del Estado hondureño se resuelvan de manera equitativa para las partes involucradas, apegadas a la letra y espíritu de la ley por parte del tribunal a cargo de emitir su fallo, tomando en cuenta los argumentos y pruebas ante él presentadas por el demandante y el demandado.
Siempre que sea posible, alcanzar la conciliación, arribando al punto intermedio entre los dos extremos, revela flexibilidad y sabiduría.