Rumbo hacia el peligro y la nada

Una nueva caravana salió de San Pedro Sula rumbo a Estados Unidos, en un peligroso viaje que refleja la falta de empleo y oportunidades que enfrentan muchos hondureños

  • Actualizado: 25 de septiembre de 2026 a las 00:30 -

El domingo recién pasado, un nuevo grupo de compatriotas partió en caravana desde San Pedro Sula con el propósito similar al de las precedentes: recorrer miles de kilómetros para intentar ingresar a territorio estadounidense en búsqueda -cada vez más riesgosa y difícil- de encontrar alguna fuente de trabajo.

Tal decisión, sea que esté alentada por traficantes de personas o bien por convicción propia, revela inequívocamente el grado de alienación y desesperación de hondureños y hondureñas que no encuentran alternativas posibles para su subsistencia en su propio país, tampoco oportunidades laborales.

La Embajada de la Unión Americana en nuestro país ha emitido un comunicado en el que recuerda que “las fronteras de Estados Unidos están cerradas para quienes violan la ley” y advierte acerca de los múltiples peligros implícitos a lo largo del periplo.

En la medida en que la extensa guardarraya se ha militarizado y se han construido más barreras físicas para impedir el ingreso subrepticio, las posibilidades de penetrarla se han reducido significativamente, mientras que el número de capturados y deportados por la Patrulla Fronteriza y los servicios migratorios, respectivamente, ha aumentado, lo que confirman los registros estadísticos.

Las autoridades guatemaltecas, por su parte, dieron un plazo perentorio de 24 horas para que los migrantes crucen el territorio de la vecina nación, lo que significaba un nuevo obstáculo para quienes deben recorrer alrededor de 650 kilómetros para alcanzar la frontera Guatemala-México.Se trata de una carrera contra el reloj que solamente aquellos con adecuada condición física lograrán cumplir, de no mediar atrasos involuntarios, accidentes o asaltos.

La compasión y el humanitarismo para con el prójimo presentan cada vez un mayor déficit. Eso deben saberlo los y las migrantes, cada vez más percibidos como indeseables, no bienvenidos, generadores de gastos tanto para los gobiernos locales como para el Estado.

La piedad, salvo ciertas instituciones religiosas y personas caritativas, ha desaparecido. Entre tanto, crece el número de deportados, incluyendo a los llamados tepesianos, sin que el Gobierno hondureño se haya preparado para acogerlos de manera positiva, es decir, con ofertas de empleo y crédito para quienes intenten trabajar por cuenta propia.

Quienes permanecemos en nuestra patria no debemos erigirnos en jueces repudiando a los migrantes. Debemos comprenderlos sin censurarlos, pero sí debemos intentar dialogar con ellos y ellas para que concluyan que la mejor opción existencial radica en forjar colectivamente nuestro destino individual y nacional, construyendo el sueño hondureño aquí y ahora.

Para alcanzar tal propósito se requiere de esfuerzos permanentes que hagan posible superar barreras, prejuicios y estereotipos, reemplazando el fatalismo, conformismo y pasividad por el optimismo realista, la determinación de que sí se puede construir una nueva Honduras, cimentada en bases sólidas, ya no endebles, en la que la igualdad de oportunidades sea la regla y no la excepción; en la que la violencia, la corrupción y la impunidad hayan sido enfrentadas decisivamente, dando paso a la paz, la honestidad y la rendición de cuentas. Si esta y las siguientes generaciones logran alcanzar tales objetivos -de manera sostenida y progresiva-, no habrá ya necesidad de abandonar el lar nativo para internarse en “un mundo para todos dividido”.

Redacción La Prensa
Redacción La Prensa
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LA PRENSA es el decano de los diarios impresos en Honduras y líder en audiencias en las plataformas digitales. Se fundó el 26 de octubre de 1964 en la ciudad de San Pedro Sula.

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