Nuestras progenitoras

No un día en especial, todos los 365 del calendario, nosotras hijas e hijos, estamos obligados por un imperativo moral a brindarles

  • Actualizado: 09 de mayo de 2025 a las 00:00 -

No un día en especial, todos los 365 del calendario, nosotras hijas e hijos, estamos obligados por un imperativo moral a brindarles, al menos, algo de lo infinito e inconmensurable que ustedes, madres nuestras, nos han brindado a lo largo de la vida, desde el momento en que nos trajeron a este mundo, pasando por la infancia, adolescencia, adultez, con enormes dosis de amor, ternura, protección, brindándonos en el proceso ejemplares lecciones de rectitud y honor, decencia y ética a lo largo de nuestro recorrido existencial.

Ellas, las madres, se proyectan y perpetúan por medio de su descendencia: hijas, hijos, nietas, nietos, y sus genes continúan presentes en las siguientes generaciones.

Veloz transcurre el tiempo, inexorablemente, y las criaturas van creciendo física, intelectual, emocionalmente, ingresando a las etapas infantil y adolescente, con sus características especificas de acuerdo a cada edad, para llegar finalmente a la adultez.

Y es gracias a los cuidados y protecciones cotidianas de las madres, frecuentemente a costa de privaciones múltiples, que sus hijas e hijos se transforman en mujeres y hombres de bien, en ciudadanas y ciudadanos que participan activamente en sus comunidades, a su vez formando familias y procreando descendencia, perpetuando así el ciclo vital existencial.

En aquellas circunstancias en que hacen caso omiso de los consejos y advertencias maternas, y se descarrían, incursionando en los laberintos de la ilegalidad, el crimen, la violencia, el consumo de drogas y alcohol, quienes mas sufren y se reprochan, son sus progenitoras, provocándoles angustia, desesperación, aflicción, con la esperanza que logren eventualmente plena rehabilitación y reincorporación en la sociedad, para su bien y para la paz interior de sus madres. No lo olviden nunca quienes ya están inmersos en actividades delictivas o piensan ingresar a ese submundo del cual es fácil ingresar y muy difícil escapar.

Las madres siempre están pendientes de sus vástagos, jamás olvidándolos, siempre pendientes de su provecho, estabilidad económica, sea que estén físicamente cercanos a ella o lejos del hogar materno, en búsqueda de oportunidades en otras latitudes, tierras, mares y cielos.

Para quienes ya no tienen la dicha y fortuna de tener vivas a sus madres, evoquen aquellos momentos de felicidad y alegrías compartidas, que deben permanecer indelebles por siempre en las mentes y corazones de todas y todos.

Diario La Prensa se complace y honra en presentarle a todas las madres que viven en nuestra Honduras, nacionales y extranjeras, una calurosa felicitación en ocasión de esta fecha puntual y emotiva.

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