La guerra sin fin

La reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán vuelve a generar incertidumbre en los mercados internacionales, con repercusiones que también podrían sentirse en Honduras

Ataques y contraataques, la apertura y el cierre del estrecho de Ormuz, el cese temporal al fuego y la reanudación de las hostilidades, así como las alzas y bajas en el precio internacional del petróleo y sus derivados, son algunas de las características de la más reciente ronda del conflicto bélico que enfrenta a Estados Unidos e Israel, por una parte, con Irán y Hezbollah, por la otra. Los choques se han recrudecido en una nueva escalada que ha puesto fin a la tregua acordada.

Los altibajos del conflicto han confirmado cuán interrelacionada se encuentra la economía mundial, inmersa en una espiral ascendente y descendente que genera incertidumbre global, en una especie de montaña rusa o de un laberinto sin salida.

De acuerdo al presidente Trump, la reanudación de la confrontación ocurrió por los ataques iraníes a petroleros ingresando a la estratégica vía -cuyas aguas comparten la antigua Persia y Omán- por la que transita un importante porcentaje de las exportaciones de crudo árabe e iraní.

Igualmente, el titular del Ejecutivo estadounidense ha proclamado que su país se constituye ahora como “guardián” del estrecho, lo que rechaza Irán, que sostiene poseer derecho a su control exclusivo, lo que pone en entredicho el principio de libertad de navegación. Adicionalmente, para proteger a las embarcaciones que ingresan a Ormuz, Washington cobrará peaje del 20%, cobro no aceptado por Teherán.

En respuesta a los bombardeos estadounidenses, Irán está atacando las bases militares que posee en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahréin y Jordania.

Entretanto, los ataques israelitas por aire y tierra en contra del aliado iraní en Líbano, las milicias de Hezbollah, continúan hostigando y masacrando a civiles palestinos en Gaza y Cisjordania, apoderándose de más territorios que imposibilitan una -cada vez más- remota e improbable creación de un Estado palestino libre y soberano.

Irán contempla el creciente deterioro y destrucción de su economía, e infraestructura, con una población afectada en su calidad de vida por las sanciones impuestas a su comercio por parte de Occidente, reprimida por el intolerante régimen teocrático fundamentalista desde 1979, cuando fue derrocada la monarquía reemplazada por el régimen islámico de los ayatolas.

En noviembre tendrán lugar en Estados Unidos las elecciones primarias que determinarán si el Partido Demócrata logra recuperar mayoría de escaños en el Senado y la Cámara de Representantes, o si los republicanos conservan la actual reducida mayoría, lo que contribuiría a su permanencia en el poder de cara a las próximas elecciones presidenciales.

Las Naciones Unidas han sido ineficaces para lograr el fin de esta guerra aparentemente infinita, exponiendo al trasluz su limitada autoridad en las actuales relaciones internacionales, cada vez más complejas y peligrosas.

Nuestro país experimentará las consecuencias de esta intensificación bélica, con nuevas alzas en el precio del oro negro y sus derivados, al igual que en fertilizantes. Esto tendrá efectos multiplicadores en distintos rubros: transporte, agricultura, costo de vida.

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