La comisión de transición no despega

La falta de conformación de la comisión de transición gubernamental genera serias dudas sobre la transparencia y responsabilidad del régimen saliente, a pocos días de la toma de posesión del nuevo gobierno.

Tal lo denunciado por la diputada y próxima designada presidencial María Antonieta Mejía Sánchez, quien atribuye tal inactividad a la negativa de la alta dirigencia del Partido Libre -encabezada por la excandidata Rixi Moncada-, con un evidente propósito obstruccionista, que revela el dogmatismo e intransigencia que caracteriza al régimen muy próximo a concluir.

Desde el 24 de diciembre recién pasado -cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró oficialmente al Partido Nacional y a su candidato Juan Asfura Zablah como vencedor para ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo- debió iniciarse el proceso de integración de las dos comisiones: la representada por funcionarios de alto nivel del régimen próximo a concluir y la conformada por las personas designadas por el mandatario entrante, a efecto de informarse a cabalidad, con el debido respaldo de cifras actualizadas, respecto al estado real en que se encuentra la administración pública en las distintas dependencias estatales, al igual que los compromisos financieros pendientes de ser cancelados.

Desafortunadamente, ello no ha ocurrido a escasos días de la toma de posesión, lo que evidentemente incidirá en su desempeño, al menos en la primera etapa, crucial para contar con un diagnóstico exacto, objetivo, fidedigno, de las actuales condiciones sociales y económicas en que se encuentra nuestro país, indispensable para la debida planificación y coordinación interinstitucional.

La ciudadanía sospecha, con fundamento, que se trata de un deliberado tortuguismo apostando a que el tiempo -cada vez más limitado- impida implementar tal compromiso, que en otras latitudes es un acto normal, independientemente de qué partido político relevará al que está por cesar en las funciones para las que fue electo.

De no concretarse esta comisión transicional, quedará en evidencia, una vez más, la mezquindad, egoísmo, de quienes se han considerado los propietarios de nuestra patria, olvidando que son meros administradores, obligados legal y éticamente a actuar con absoluta transparencia y rendimiento de cuentas en el curso de su gestión, desde el primero al ultimo día, a menos que traten de ocultar hechos ilícitos, mismos que más temprano que tarde deberán ser investigados y judicializados para deducir las respectivas responsabilidades.

¿Serán capaces de rectificar y convocar a la contraparte para deponer la secretividad y dar a conocer la verdadera situación en que entregan el poder?

La opinión pública está al pendiente de ello, recordándoles que el sol no puede intentar taparse con un dedo y el imperativo es y debe ser dejar el poder con una dosis de honorabilidad pensando y actuando en función del bien colectivo, no del grupal ni particular.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias