Sin ceder ante amenazas, sin amedrentarse, concurrió masivamente a cumplir con el deber cívico a efecto de escoger autoridades en los tres niveles que la representarán en las ramas ejecutiva, legislativa y municipal.
Hoy, cuando se está tratando de alterar su derecho a elegir y ser electo, se encuentra atenta y vigilante para defender e impedir que la fuerza y violencia sean los instrumentos para desconocer la voluntad popular e imponer criterios minoritarios de carácter oficialista.
Empero, se encontrarán con la repulsa popular, que no está dispuesta al irrespeto de su libertad de escoger a los compatriotas en quienes han confiado la conducción de la nación para el próximo cuatrienio, al momento de depositar su voto.
Cuenta a su favor con organizaciones defensoras de derechos humanos y profesionales independientes del derecho y otras profesiones, prestas a impedir imposiciones y manipulaciones, vengan de donde vengan.
La opinión pública local y extranjera está a favor del absoluto y total respeto del proceso electoral, cuyos resultados están oficialmente confirmados y declarados desde el 24 de diciembre, día en que se emitió la declaratoria para presidente, y el 30 de diciembre para diputados al Congreso Nacional y Corporaciones Municipales.
Procedía, entonces, iniciar la transición integrando comisiones con funcionarios gubernamentales y aquellas personas designadas por el partido triunfador, para que de manera coordinada se informaran de todas aquellas agendas y proyectos pendientes de ser puestos en práctica.
No debe ser negada, ni ocultada, menos destruida, cualquier documentación solicitada, lo que, de hacerlo, es constitutiva de delito por ser de propiedad nacional, no de particulares.
De no ocurrir alteraciones al orden público- como debe ser- el 27 de enero próximo tomarán posesión de sus cargos las nuevas autoridades electas por el soberano, que, al mantenerse firme y expectante en defensa de la constitucionalidad, ha dado un sobresaliente ejemplo y lección de ejercicio democrático merecedor del reconocimiento nacional e internacional, quedando consignada en los anales históricos patrios y en la memoria colectiva.
Está quedando en evidencia que cuando hay unidad de voluntades y propósitos, todo intento de sabotaje -provenga de donde provenga- está condenado inexorablemente al rechazo y al fracaso, habiendo logrado superar objetivos nefastos antidemocráticos.