Ante el alza semanal en los precios del petróleo y sus derivados, resulta imperativo que tanto los hogares como las oficinas públicas y privadas racionalicen y ahorren su consumo, para el caso, utilizando bombillos incandescentes, más eficientes que los tradicionales. Los costos operativos, al igual que el mantenimiento de las líneas de transmisión, aumentan en la medida que crece la economía, así como la cantidad de consumidores.
Debe ponerse un alto al hurto de energía y los morosos -individuales y corporativos- deben ser obligados por la vía legal a cancelar las deudas pendientes, además de modernizar el servicio, cada vez más obsoleto, que puede colapsar en cualquier momento con las severas implicaciones inherentes.
La electrificación de nuevas zonas urbanas y áreas rurales no debe ser ignorado ni indefinidamente pospuesta, ello significa disminuir la deforestación para utilizar leña y carbón de los árboles talados.
La generación de energía eólica, solar, biomasa constituyen alternativas cada vez más necesarias, reduciendo la dependencia del diésel importado, sin consecuencias contaminantes para el medio ambiente y la salud de las personas.
El personal de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) debe ser contratado con base en experiencia y capacidad, no atendiendo afiliación partidaria.
Los proveedores privados continúan dando el servicio a pesar de las millonarias deudas acumuladas por los Gobiernos. Se requiere de su cancelación, antes que desistan de continuar generando y proporcionando energía.
Los directivos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), presididos por Anabel Gallardo, en reciente reunión con el presidente Nasry Asfura le solicitaron hacer frente a la grave crisis energética, recordándole que además de los frecuentes cortes de energía -en ocasiones sin previo aviso-, coexiste su deficiente calidad, con irregularidades en la generación, transmisión y distribución, factores que desalientan nuevas inversiones nacionales y extranjeras, amén de la inseguridad jurídica imperante que milita en contra de la estabilidad y normal desenvolvimiento de las diversas actividades en pro del crecimiento económico de la nación.
Nuevamente reiteramos lo que en previos espacios editoriales hemos sugerido: generar políticas que lleven de una vez por todas a la solución del problema con la participación activa de inversionistas nacionales, por razones de seguridad nacional.
El continuar como el administrador y distribuidor de este ente autónomo del Estado producirá un creciente déficit en sus finanzas, de por sí ya intolerable para la salud de la economía hondureña.
Algo similar sucede con la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel).
La rehabilitación de ambas instituciones reviste carácter de urgencia: se le han inyectado sumas estratosféricas, generalmente vía préstamos, sin que se haya logrado rehabilitarlas, pese a que algunos gerentes demostraron capacidades técnicas. Ha llegado el momento, entonces, de agarrar al toro por los cuernos.