El renacimiento ceibeño

La Ceiba busca recuperar el dinamismo económico que la convirtió en uno de los principales centros urbanos de Honduras, mediante nuevos proyectos de infraestructura, servicios básicos y desarrollo productivo

  • Actualizado: 21 de agosto de 2026 a las 00:00 -

La ciudad portuaria de La Ceiba, cabecera departamental de Atlántida, creada el 24 de febrero de 1902, ha presenciado periodos de auge durante las primeras décadas del siglo XX, seguidos de otros de contracción económica y letargo, que ahora se intenta reactivar, con el concurso de sus fuerzas vivas.

Su nacimiento y veloz crecimiento fueron impulsados por el auge bananero por parte de finqueros hondureños y las inversiones de capital empresarial estadounidense, los migrantes de diversas nacionalidades y la población local.

Fundada en 1877 entre los cauces de los ríos Danto y Cangrejal, su orientación hacia el mar Caribe facilitó la comunicación con puertos del sur de los Estados Unidos.

El primer gobernante en visitarla fue don Manuel Bonilla en su recorrido por la zona norteña. Otro mandatario nació en su seno: José Azcona del Hoyo.

Su florecimiento no solo fue en lo económico: agricultura, ganadería, comercio, finanzas, fábricas, ingenio azucarero, sino también en lo cultural, contando con imprentas y periódicos en los que colaboraba la intelectualidad local y escritores visitantes de otras naciones.

En su momento de mayor auge, La Ceiba fue el centro urbano más cosmopolita y vibrante del país.

Hoy, el gobierno del presidente Nasry Asfura está dispuesto a contribuir a su reactivación con diversos proyectos infraestructurales, agua potable, energía, seguridad, tanto para Atlántida como para Colón, a efecto de beneficiar a sus habitantes y sectores productivos.

También nuestro departamento insular, Islas de la Bahía, se beneficiará de este bienvenido paquete de desarrollo y crecimiento.

Se aspira a recuperar la conectividad terrestre, aérea y marítima del litoral, mejora de los servicios básicos, desarrollo industrial, comercial, turístico, que generarán nuevas fuentes de empleo directo e indirecto.

Los millonarios desembolsos requeridos estarán disponibles mediante el Banco Mundial y el gobierno de España, con la posibilidad de que el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe también contribuya para la construcción de viviendas.

El potencial presente en este paquete de proyectos es alto, y llevará beneficios tangibles a las distintas comunidades de los tres departamentos, en rubros con gran potencial aún no plenamente explotado: turismo y pesca, impactando positivamente en las comunidades garífunas costeñas.

Existen razones objetivas para el optimismo.

Corresponde ahora convertir tales proyectos en realidades concretas que redituarán las inyecciones de capital invertido.

Nuestro progreso material debe ser un esfuerzo conjunto de las y los hondureños, sin excepción, más las asesorías y acceso a créditos por parte de naciones amigas e instituciones financieras internacionales.

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