EE UU: 250 años de vida independiente

Estados Unidos conmemora 250 años de independencia, una fecha histórica que marcó el inicio de una nación que ha influido profundamente en la política, economía y democracia mundial

La Unión Americana conmemora una histórica efeméride: dos siglos y medio de haber alcanzado su emancipación del imperio inglés, tras años de combates por civiles armados enfrentados a la superpotencia del siglo XVIII.

Próceres e intelectuales aunaron esfuerzos para tal propósito liberador: Washington, Jefferson, Franklin, entre otros, unieron pensamiento y acción para tal gesta heroica.

Una vez alcanzada en 1776, su ejemplo resonó en el mundo, inspirando a otros pueblos para de igual manera forjar su propio destino, libre de yugos imperiales.

Su creciente expansión territorial hacia el sur y el oeste, a la par de un rápido crecimiento económico, forjaron las bases de su prosperidad, a lo que contribuyó la llegada de millones de migrantes asentados en centros urbanos y áreas rurales, fortaleciendo su base industrial y comercial.

Desde 1898 en adelante, los Estados Unidos, crecientemente, influyeron en los destinos del planeta, merced a una combinación de diplomacia, finanzas, logros científicos y tecnológicos y más poderío militar.

Honduras cuenta con la hermana República norteamericana como su principal socio inversionista y comercial, además de ser el principal destino de nuestros compatriotas migrantes, lo que requiere del permanente fortalecimiento de las relaciones bilaterales vía acuerdos y consensos.

Como toda sociedad, la estadounidense debe hacer frente a complejas problemáticas que requieren de unidad como requisito esencial, además de concertaciones permanentes entre gobernantes y gobernados.

La creciente polarización política interna, el debilitamiento del poder adquisitivo de los asalariados, la concentración de un elevado porcentaje del PIB en una elite financiera y tecnocrática, la proliferación de armas en manos de particulares, el constituir el principal mercado consumidor de estupefacientes, los desequilibrios entre los poderes estatales, concentrando autoridad, atribuciones e iniciativas en el Ejecutivo, los conflictos bélicos en ultramar, el distanciamiento con sus aliados tradicionales, las restricciones a la libertad de prensa, el fortalecimiento de fuerzas populistas, xenofóbicas, ultranacionalistas, la pérdida de competitividad tecnológica y comercial a escala global.

Todo ello pone a prueba la flexibilidad de su sistema, el talento y patriotismo de sus partidos políticos -dirigencias y membresías-, la recíproca tolerancia, que posibilitan la forja de soluciones creativas alcanzadas mediante el diálogo como vía de solución, a lo que contribuye su diversidad cultural y étnica, que ha sido esencial para llegar a ser paradigmática entre el concierto de las naciones.

Al gran pueblo estadounidense, todo el planeta le desea un presente y un futuro promisorio, ya que continúa siendo un faro inspirador en defensa de las libertades públicas, la democracia representativa, la prosperidad individual y colectiva.

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