Dos San Pedro Sula

La desigualdad social en San Pedro Sula queda reflejada en el contraste entre las zonas urbanizadas y los asentamientos ubicados en los bordos de los ríos, donde miles de familias sobreviven en condiciones de vulnerabilidad

  • Actualizado: 05 de agosto de 2026 a las 00:00 -

El contraste es dramático e impactante por las abismales diferencias en la calidad de vida de sus habitantes. Una próspera, con colonias de clase alta y media, contando con servicios de ornato y vigilancia, viviendas y edificios diseñados a petición de sus propietarios, dotados de áreas verdes y recreativas, centros comerciales, bancos, farmacias, estacionamientos privados.

Otra, a orillas de cuatro ríos: Piedras, Blanco, Bermejo, Santa Ana a lo largo de cincuenta kilómetros de bordos del municipio, atravesando de este a oeste la ciudad. Subsisten precariamente, en permanente situación de riesgos y accidentes, tal como recién sucedió con un incendio que cobró la vida de seis niños y jóvenes en Esquipulas Dos, cerca de la ribera del río Bermejo, en una precaria vivienda construida con láminas y cuartones de madera, lo que es denominador común de las covachas, en riesgo de ser arrastradas con la crecida y corrientes fluviales en época lluviosa.

El alcalde Roberto Contreras afirma que la mayoría de ocupantes de los bordos no son propietarios originales, sino “personas que enfrentan una severa explotación inmobiliaria, imposibilitados de pagar servicios básicos o impuestos en zonas urbanas formales”.

Los pobladores son migrantes que desde las zonas rurales se han desplazado a la cabecera departamental de Cortés y centros urbanos aledaños en búsqueda de empleo, bien por no disponer de acceso a tierras de cultivo, por la violencia y ausencia de oportunidades en sus lugares de origen.

Sus destrezas y habilidades no son compatibles con los requisitos exigidos por fábricas y talleres, por lo que para sobrevivir se dedican al comercio informal en pequeña escala, ambulante o estacionario, como jornaleros, reciclaje y venta de residuos sólidos, transporte con carretas tiradas por caballos, en servicios personales, guardias de seguridad.

Las condiciones sanitarias precarias se agravan con la contaminación ambiental existente, las aguas de los ríos usadas como desagüe de aguas negras por empresas industriales, colonias y barrios cercanos, sin ningún tipo de tratamiento. Sus aguas utilizadas por los pobladores para lavar ropa y utensilios de cocina.

Se carece de censo poblacional actualizado, por lo que las cifras de habitantes fluctúan desde 30,000 a más de 100,000 habitantes, con tendencia al incremento, dada la prolongada sequía imperante en diversas zonas del país, pérdida de cosechas y ganado, inseguridad personal.

La ausencia de políticas y estrategias públicas a nivel nacional y local va rápidamente agravando la marginalidad y exclusión social que afecta a miles de compatriotas que deben ser integrados en el diseño de alternativas, estimulando su organización en patronatos y comités encargados de aseo, vigilancia, en comunicación directa con las autoridades municipales.

El sector empresarial no puede permanecer al margen de esta problemática, apoyando proyectos de vivienda social para sus empleados y familias no relacionadas con sus negocios. De igual manera las iglesias y denominaciones religiosas, secundando la labor de la Comisión de Acción Social Menonita (CASM).

La solidaridad debe basarse en hechos, no en palabras que el viento se las lleva consigo.

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