Desarrollo económico y protección ambiental

La construcción de una terminal marítima en la bahía de Omoa continúa generando opiniones divididas entre quienes destacan su impacto económico y quienes piden garantías para la protección ambiental y el desarrollo turístico de la zona

La propuesta para construir un muelle en la bahía de Omoa que sirva como atracadero tanto para navíos cargueros como para cruceros turísticos, denominada Terminal Marítima Portuaria de Buques, Cruceros Mercantes y Cabotaje en el puerto de Omoa, contó con el respaldo de la administración Hernández, traducido en la aprobación de dicho proyecto por parte del Poder Ejecutivo a través del Decreto PCM 039 2020, en tanto el Congreso ratificó el contrato de concesión, mediante decreto legislativo 170-2020, otorgando concesión por 25 años a las sociedades mercantiles nacionales Estratégicas Portuarias S.A. y Servicio Consolidados S. de R. L, coordinada por la Empresa Nacional Portuaria (ENP).

Los inversionistas han socializado dicho proyecto en cabildo abierto al que concurrieron diversos sectores de sociedad civil, exponiendo los múltiples beneficios que su construcción conlleva para el municipio y el país: incremento del turismo y fuentes de empleo, la expansión de la capacidad portuaria de Honduras, el renacer económico de Omoa que junto a Trujillo fueron las ventanas de Honduras hacia el mar Caribe desde el período colonial hasta mediados del siglo XIX.

Tales consecuencias positivas merecen el apoyo del alcalde de Omoa, Ricardo Alvarado.

De otra parte, quienes sin oponerse al proyecto presentan argumentos igualmente importantes y a ser tomados en cuenta: ambientalistas, propietarios de hoteles. Así, la presidenta de la Cámara de Comercio e Industrias de Omoa, Maribel Umaña, declaró que el proyecto cuenta con el respaldo de dicha organización: “La inversión no se puede detener, pero si debe regularse mediante directrices claras que protejan el ecosistema...”, mismas que aun están pendientes de implementarse posteriores a los estudios ambientales y la autorización de la Secretaría del Ambiente, fundamental para que se inicie la construcción de la infraestructura.

Los propietarios de hoteles sostienen que la misma debe ser edificada en otro punto de la bahía de Omoa, fuera de la zona hotelera ya existente.

El dilema presente en toda nación, sobre todo en las tercermundistas es preservar el equilibrio entre los imperativos del crecimiento y desarrollo económico, de una parte, y la preservación del medio ambiente, vital para la salud y la calidad de vida de la población presente y futura.

De no lograr tan difícil pero necesario equilibrio, los resultados pueden ser catastróficos: contaminación, crisis sanitaria de imprevisibles consecuencias, deforestación, sequías, hambrunas, calentamiento global.

Que la sabiduría constituya la norma y el producto final de este proyecto, en alianza estratégica entre los sectores privado y público, al igual que los intereses comunales de Omoa y sus habitantes.

En ultima instancia, el bien común debe prevalecer sobre cualesquier otro criterio en esta iniciativa formulada por compatriotas que aportan capitales para hacerla realidad. El diálogo permanente es la base para alcanzar eventuales consensos entre las partes involucradas.

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