Tal es la acusación formulada por comerciantes hondureños (as) en distintas ciudades del país, incluyendo San Pedro Sula, La Ceiba, Choluteca, Tegucigalpa y Comayagüela, debido a estrategias conocidas en inglés como “dumping”, puestas en práctica por negocios chinos de ventas al detalle y al por mayor para rebajar los precios reales de mercancías con el propósito deliberado de hacer quebrar a la competencia, viéndose esta obligada al cierre de sus establecimientos.
Las quejas elevadas por nuestros compatriotas ante las autoridades municipales de sus respectivas jurisdicciones, han motivado a la Alcaldía capitalina a investigar diversas irregularidades detectadas de tiempo atrás, tales como verificar su estatus migratorio, las obligaciones tributarias y contar con el debido permiso para la apertura de diversos negocios, que en su totalidad deben dedicarse a actividades lícitas permitidas y autorizadas por nuestra legislación.
No es de ahora que se ha detectado en nuestro país la presencia irregular de personas de nacionalidad china que han ingresado ilícitamente, bien para permanecer en Honduras de manera definitiva, bien para utilizar el suelo patrio como trampolín para su viaje eventual a otras naciones.
El principio de la libre competencia y de las leyes de la oferta y la demanda deben regular el mercado, siempre y cuando no sean utilizadas para la formación de monopolios y oligopolios que conducen a perpetuar mercados cautivos en perjuicio del consumidor, que es despojado de opciones diversas para únicamente adquirir bienes y servicios emanados de uno o unos pocos proveedores.
Cuando se aplica la ley por parte tanto de autoridades locales como nacionales, no se pretende perjudicar a ciertos sectores para favorecer a otros, con criterio selectivo. Se trata de que la normativa jurídica que nos rige sea de cumplimiento obligatorio por nacionales como extranjeros, independientemente de nacionalidad u origen étnico.
Honduras se ha caracterizado por su política de puertas abiertas para todo aquel que llega a nuestro hogar común procedente de ultramar, con propósitos tales como invertir, generar fuentes de empleo, normando su conducta pública y privada dentro de la ley y la moral. La mayoría de migrantes cumplieron con tales requerimientos, formando respetables hogares cuyos descendientes han nacido y prosperado en nuestro suelo, contribuyendo de diversas maneras al desarrollo y crecimiento económico, a impulsar actividades culturales, a participar en la vida cívica.
En este caso específico, tal criterio es el que continúa rigiendo respecto a las denuncias formuladas por empresarios (as) hondureños (as), sin caer en posturas xenofóbicas, chauvinistas, en detrimento de personas provenientes de China merecedoras del mismo respeto y atenciones que históricamente hemos otorgado a todo aquel que ingresa a Honduras con la intención de echar raíces aquí y, de manera honesta, legal y pacífica, respetar nuestro ordenamiento jurídico y dedicar su vida al trabajo creativo, con efecto multiplicador.
Tal política de puertas abiertas no debe ser ni abusada ni irrespetada ni por nacionales ni por foráneos, que en ocasiones han abusado de nuestra tradicional hospitalidad para dedicarse a operaciones irregulares encubiertas, tales como el tráfico de personas, narcotráfico, estafas, para alzar vuelo hacia otras latitudes al momento que empiezan a ser denunciados e investigados, para continuar en otras latitudes con similares prácticas.