Vivir en estos tiempos

El siguiente texto reflexiona sobre los cambios acelerados del mundo, el desafío de reducir la pobreza y la importancia de mantener la esperanza en el progreso, incluso frente a las desigualdades

Hace ya algún tiempo, en esta misma columna, escribí sobre lo mucho que ha venido cambiando el mundo. Recuerdo que recibí diecinueve e-mails sobre el tema.

Todos estuvieron de acuerdo en que el mundo cambia y que lo hace aceleradamente. Uno de ellos, al que llamaremos Pedro, decía que esos cambios no llegan a los pueblos apartados, donde hablar de luz eléctrica e internet era totalmente absurdo.

Hoy tenemos edificios en las principales ciudades, malls con tiendas bonitas, con puestos de comidas rápidas, de automóviles en el estacionamiento y de gente en sus pasillos. Aeropuertos con aviones que nos comunican con el resto del mundo.

Y por supuesto, también los barrios marginados y los pueblos en que hay mil y una necesidades. Y de gente que padece hambre y sufre toda clase de privaciones.

Todo ello es real, existe. Y pienso que lo malo no es que exista la parte próspera. Y que hay el gran reto de ayudar a los demás a sumarse al progreso. Pero no estoy de acuerdo con Pedro en que hay lugares en los que se vive “en la edad de piedra”.

Todos, en una u otra forma, tienen acceso al mundo moderno. Por ejemplo, ¿cómo hacen fuego? Seguramente usando cerillos. En la verdadera Edad de piedra, hacer fuego era increíblemente complicado.

Creo que nadie que haya nacido en la pobreza deba morir en la pobreza. Y lo sé por la experiencia de mi abuelo paterno. Él decía que había magia en estas dos palabras: “capacitación y oportunidad”.

Se puede pensar que es una solución simplista, pero hay expertos que la consideran básica.

Pedro piensa que es imposible acabar con la pobreza, que ha existido desde siempre, y que siempre existirá. Sin embargo, el mundo avanza tan rápidamente que la tecnología moderna producirá una succión hacia arriba, y ayudará en el futuro a que llegue el día que se elimine la pobreza de la faz de la tierra.

¿Un sueño imposible? Bueno, también era imposible para el ser humano volar, comunicarse instantáneamente hasta el otro lado del mundo, ver un partido de fútbol en vivo sin ir al estadio y encender fuego instantáneamente utilizando un cerillo.

LO NEGATIVO: Ver solamente el presente con nuestros propios imposibles.

LO POSITIVO: Ver el futuro con esperanza de que llegará el día en que lo que anhelamos sea posible.

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