¿Ver para creer? ¡Creer para ver!

Cambiar la actitud y actuar con valentía, incluso cuando el miedo o la apatía nos dominan, puede transformar nuestros sentimientos, pensamientos y la manera en que enfrentamos la vida

  • Actualizado: 23 de octubre de 2026 a las 00:00 -

Lair Riveiro, un destacado doctor brasileño que dictó con mucho éxito conferencias, afirmaba que “el comportamiento cambia el sentimiento. Y el sentimiento cambia el pensamiento”. En otras palabras, si quiere usted cambiar un sentimiento de apatía, empiece a actuar como si estuviera ya entusiasmado, camine rápido, ponga energía en lo que hace, entre en acción y pronto el entusiasmo emergerá para sustituir esa apatía. La acción habrá cambiado el sentimiento y este, sus pensamientos.

En los cursos Dale Carnegie hemos enseñado cómo comunicarse mejor, hablando en público a literalmente miles de personas en más de 90 países alrededor del mundo. El temor de hablar en público es uno de los temores más difundidos. ¿Cómo lidiamos con ello en nuestros participantes? ¡Les pedimos que actúen valientemente! ¿Pero cómo, si justamente lo que les falta es ese valor y esa confianza en sí mismos? Hemos comprobado fuera de toda duda que cuando hacemos que la gente actúe “como si” ya fuera valiente, rápidamente ese valor sale a flote y acaba siendo algo totalmente real.

Para poner una evidencia más de que esto es así, permítame citar al general A. A. Vandegrift, que fue, en la Segunda Guerra Mundial, jefe de las Fuerzas de la Infantería de Marina de los Estados Unidos. A este general le preguntaron si sus soldados no tenían miedo cuando entraban en batalla, con las balas silbando por todos lados. “Cualquier hombre que diga que no tiene miedo en esas circunstancias, o está mintiendo o es un deficiente mental; lo que debe hacerse en esos momentos es seguir adelante. Manténgase ocupado a pesar de sus temores, y estos desaparecerán”.

Como usted puede ver, esta técnica no es nueva. Sin embargo, hay mucha gente que la aplica justamente en su contra. Mire a su alrededor y lo comprobará. Hay cientos de personas que actúan “como si” fueran tímidos, apocados, apáticos, y al hacerlo así producen justamente ese sentimiento, y este produce los pensamientos negativos que a su vez refuerzan su comportamiento. ¿Es un círculo vicioso? Yo, en lo personal, creo que en realidad es una espiral en bajada que los lleva al fondo.

En realidad, usted puede llegar a ser la persona que desea ser: alegre, entusiasta, próspera, amigable, que controle bien sus preocupaciones, que resuelva bien los problemas que se le presenten y, en fin, que disfrute esta vida que Dios le ha dado. Que sea una bendición para quienes le rodean. Para ello tiene que creerlo primero si desea verlo hecho realidad.

LO NEGATIVO: Pensar que es imposible cambiar nuestras vidas. Sentir que tenemos que sufrir las lacras del pesimismo, de la apatía y del temor. Y que para cambiar habría que verlo, para creerlo.

LO POSITIVO: Comprender que, en realidad, hay que creerlo para verlo.

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