Tránsito de Jaime Salinas

  • Actualizado: 23 de septiembre de 2026 a las 00:09 -

La llamada de una vecina de Jaime Salinas, el pintor, me ha informado desde San Pedro Sula del fallecimiento del artista. Jaime fue un rebelde eterno que egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes en el año de 1965, año en el que yo llegué a La Lima, Cortés, a trabajar como maestro en la Escuela Esteban Guardiola, la niña bonita del director general del Sistema Escolar de la UFCo., el profesor Ibrahim Gamero Idiáquez.

En aquel ambiente, en donde casi todos éramos conocidos, me relacioné con Jaime, un joven que se enfrentaba a las injusticias sociales. Recuerdo perfectamente que él fue uno de los participantes activos en la huelga en contra del 3% de impuesto sobre ventas que decretó Oswaldo López Arellano y que ahora se ha convertido en el 15%.

La huelga obrero-empresarial que estalló el 18 de septiembre de 1968 fue la primera en la que empresarios y trabajadores se unieron a través de sus organizaciones para oponerse al impuesto. Los empresarios sampedranos, todos miembros de la Cámara de Comercio e Industria de Cortés, estaban opuestos a la dictadura militar y a la introducción de nuevas cargas tributarias para el país. Los empresarios que apoyaron la huelga fueron: Edmond L. Bográn, Jaime Rosenthal Oliva, Camilo Rivera Girón, Gabriel A.

Mejía, Reginaldo Panting, Rodolfo Pastor Zelaya y Henry Holst Leiva. Todos ellos coincidían en la necesidad de una verdadera apertura a las relaciones capitalistas para desarrollar el país hacia una empresa privada más emprendedora, con responsabilidades en el avance económico y social del país. Esta postura contrastaba con la de los empresarios de la capital y de los departamentos que eran dominados por el caudillismo y las modalidades semifeudales.

La protesta fue acompañada por la Federación de Sindicatos de Trabajadores del Norte de Honduras (Fesitranh).Como respuesta, la dictadura de López Arellano declaró el estado de sitio, reprimió militarmente las manifestaciones, encarceló a dirigentes obreros y empresarios y clausuró medios de comunicación como Diario La Prensa, fundado por este grupo de empresarios sampedranos para impulsar sus ideas reformistas de la economía nacional. Este capítulo de la historia de Honduras mereció la atención del historiador Darío Euraque.

En La Lima, el bastión más fuerte del movimiento obrero y por ser sede del Sindicato de Trabajadores de la Tela Railroad Co. (Sitraterco), recibió la más brutal embestida de los militares gobernantes.Jaime publicó un artículo en la prensa nacional en el que se quejaba de que sus compañeros de graduación y generación no se aglutinaban en un grupo artístico para estudiar las nuevas rutas para la pintura hondureña, en la búsqueda de la perfección técnica y de aunar esfuerzos para que la producción pictórica contribuyera a despertar entre los hondureños nuevas ideas de renovación nacional.Jaime vivió de su pintura.

Lógicamente, enfrentó muchas dificultades económicas en su trabajo porque su posición crítica y su poco gregarismo lo aislaban del movimiento artístico nacional. Pero logró congregar a un buen número de amigos de sus creaciones que le compraban cuadros.Mi hermano Jorge Alberto Ramos, a quien Jaime conoció en La Lima, fue uno de sus fieles mecenas. Aupados por Jorge, mi hermana y yo también le compramos algunos de sus cuadros que ahora adornan las paredes de nuestras casas.

Hace una semana, Jaime me envió un mensaje para preguntarme: “¿Cómo estaba?”. Le contesté que bien y le envié mis deseos porque se mantuviera sano. Me enviaba mensajes con alguna frecuencia. No sospeché que estaba al borde de la muerte.Jaime deja una sólida producción pictórica mediante el uso del óleo y del acrílico en lienzo o en madera. Son de elogiar sus bodegones. También pintó magníficos cuadros con jarrones de rosas muy bien logrados. Uno que tengo en mi poder me lo regaló en una ocasión en que le visitamos, con mi hermano Jorge, para saber cómo estaba su salud. En esa ocasión nos llevó a ver la decoración realizada en la iglesia de su vecindad.Su recuerdo y aportes serán imperecederos.

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