El 18 de diciembre de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que establece la visión para garantizar que Estados Unidos lidere el mundo en la exploración espacial.
La orden ejecutiva marca las prioridades espaciales de Estados Unidos, como renovar el compromiso de alunizar en 2028, desarrollar misiles espaciales y llevar reactores nucleares al espacio.
Artemis II, cuyo vuelo alrededor de la Luna está previsto para no antes del 6 de febrero de 2026, llevará a bordo a tres astronautas estadounidenses y un canadiense. El establecimiento de un puesto lunar permanente está programado para 2030.
El texto señala que la tecnología de misiles de nueva generación reforzará el proyecto “Golden Dome” de Trump, un sistema de defensa que protegerá al país de distintos tipos de misiles, drones y amenazas aéreas avanzadas.
La orden incluye contar con un reactor en la superficie lunar que deberá estar listo para su lanzamiento en 2030. A diferencia de la energía solar, los sistemas de fisión pueden operar continuamente, algo importante durante las noches lunares.
La orden ejecutiva de Trump establece que se reservarán al menos US$ 50,000 millones para crear una economía espacial comercial hasta 2028. Una orden emitida en agosto de 2025 eliminó las evaluaciones ambientales para lanzamientos y reentradas.
Otro apartado de la orden ejecutiva de diciembre es un llamado a las empresas privadas para que modernicen su infraestructura de lanzamiento, de modo que la Estación Espacial Internacional pueda ser reemplazada en 2030.
El presidente Trump prometió: “Llevaremos a la humanidad de regreso a la Luna, y Estados Unidos será la primera nación en llevar un astronauta a Marte”. En Honduras, las promesas para 2030 son terrestres y básicas.