Allá por 1912, los Estados Unidos tenían solo 112 millones de habitantes. Llegaban inmigrantes con la esperanza del “sueño americano.
Un desconocido iniciaba su camino al éxito, ¿Su nombre? Charles Chaplin.
La policía de Nueva York utilizó por primera vez una nueva arma contra el delito. Charles Crispy fue condenado bajo la evidencia de su huella digital impresa en el lugar del robo.
25,500 trabajadores textiles, de 14 nacionalidades diferentes, se fueron a la huelga pidiendo aumentos salariales. La American Woolen Co., de Massachusetts cedió al fin y otorgó el aumento solicitado.
El “insumergible” Titanic chocó con un iceberg en su viaje inaugural y murieron 1,500 personas.
Henry Ford revolucionó la fabricación de automóviles, siguiendo el sistema de la industria embutidora de carne, y logró fabricar en su planta de Detroit mil unidades Ford modelo T al día.
El Presidente Wilson, un 10 de octubre, presionó un botón en la Casa Blanca, e hizo volar el Dique de Gamboa, así se hizo posible el cruce de un océano a otro a través del nuevo canal de Panamá.
Entre tanto, en la Calle 125 de la Ciudad de Nueva York, en los salones de la Asociación Cristiana de Jóvenes, un joven profesor llamado Dale Carnegie, dictaba su primer clase de oratoria.
Dio origen así a los famosos entrenamientos que llevan su nombre y que hoy se dictan en 97 países y en 31 idiomas diferentes. Un éxito tan grande que se mantiene creciendo hasta hoy en día, dictándose con éxito en lugares tan especiales como Viet Nam y China Continental, hasta lugares tan remotos como Australia y Nueva Zelandia.
En Honduras los hemos venido dictando, con éxito, por muchos años ya.
Hay quienes al recordar esa época, piensan que el mundo era más simple y menos complicado, sus dificultades eran menores y más sencillas de superar.
En cambio hoy las cosas se han vuelto complejas, vivimos una época marcada por la crisis y el desasosiego.
Piense entonces que en el año 2076, alguien recuerde lo que ocurrió en este 2026. Y es posible que sonría ante nuestras aflicciones y crea que no valieron la pena.
LO NEGATIVO: Creer que nunca habrá otra época más convulsa que ésta que vivimos hoy.
LO POSITIVO: La historia nos enseña que nuestras angustias y preocupaciones de hoy, también pasarán.