El documento más importante que el Banco Central de Honduras (BCH) le entrega a la sociedad es, sin lugar a dudas, el Programa Monetario, porque mediante el mismo se trasmiten mensajes claros a los agentes económicos y se promueven expectativas positivas para el desarrollo de la actividad productiva del país.
De esa manera, el Programa Monetario es importante porque funciona como una hoja de ruta para la estabilidad económica del país. Permite que el Banco Central anticipe riesgos, ordene sus decisiones y envíe señales claras al mercado sobre lo que espera hacer con la inflación, la liquidez, el crédito, el tipo de cambio y las reservas internacionales.
También es clave porque ayuda a anclar expectativas. Cuando empresas, hogares, bancos e inversionistas perciben que la autoridad monetaria tiene un plan coherente disminuye la incertidumbre y mejora la confianza. Eso favorece decisiones más acertadas de consumo, ahorro e inversión.
Además, un buen programa monetario contribuye a prevenir desequilibrios. Si detecta a tiempo presiones inflacionarias, choques externos o exceso de liquidez, permite adoptar medidas correctivas antes de que los problemas se agraven. En ese sentido, no solo describe la economía: también la orienta y la protege.
En síntesis, un programa monetario combina previsión, credibilidad y disciplina, tres elementos indispensables para preservar la estabilidad macroeconómica y apoyar el crecimiento sostenible.
El Programa Monetario 2026-2027 del BCH se puede calificar como prudente, realista y oportuno.Prudente: porque el BCH no parte de un escenario exuberante, sino de uno cauteloso. Proyecta un crecimiento de 3% a 4% para 2026 y fija la inflación en 4% ± 1 punto porcentual, al tiempo que reconoce un entorno internacional adverso por el alza del petróleo, los aranceles y la incertidumbre global. Además, prevé caída de exportaciones y mayor presión sobre importaciones, pero aun así plantea mantener reservas internacionales con cobertura superior a cinco meses de importaciones, lo que revela una postura de defensa de la estabilidad macroeconómica más que de una expansión riesgosa.Realista: porque sus supuestos están alineados con la trayectoria reciente de la economía.
El país cerró 2025 con crecimiento de 3.8% e inflación de 4.98%, y el propio BCH venía mostrando una posición externa fortalecida, con reservas internacionales netas por encima de US$12,000 millones y cobertura de 6.3 meses de importaciones. En ese contexto, un rango de crecimiento de 3%-4% y una inflación alrededor de 4% para 2026-2027 no luce improvisado, sino coherente con la desaceleración esperable tras un año de fuerte crecimiento y debido a la moderación anticipada de exportaciones, café y remesas.Oportuno: porque fue presentado justo cuando el país necesitaba una señal clara de anclaje macroeconómico: el BCH lo anunció el 23 abril de 2026, en vísperas de la quinta revisión del acuerdo con el FMI y en medio de un entorno internacional más incierto. En otras palabras, llegó en el momento adecuado para orientar expectativas de hogares, empresas, banca y organismos internacionales sobre la ruta monetaria, cambiaria y crediticia del país.
En síntesis, el programa monetario puede verse como prudente por su cautela ante los riesgos; realista por su coherencia con los datos y las tendencias nacionales e internacionales recientes, y oportuno por haber sido presentado en un momento clave para la coordinación de políticas y la formación de expectativas.