El aeropuerto Toncontín no recuperará su categoría de terminal internacional, confirmó la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), pese a las discusiones que desde años anteriores han planteado la posibilidad de reactivar vuelos internacionales desde la capital.
La terminal aérea, que durante décadas fue el principal punto de entrada y salida internacional de Tegucigalpa, continuará operando únicamente vuelos nacionales, mientras avanza una mesa técnica para definir mejoras en la pista y su futuro operativo.
Actualmente, Toncontín forma parte de la concesión del Aeropuerto Internacional de Palmerola, lo que limita cualquier intento de reabrir operaciones internacionales regulares desde la capital hondureña.
“En este momento estamos en una mesa de trabajo para realizar las obras que requiere la pista, ponerla a tono y avanzar en el proceso de migración de la concesión hacia Eihsa”, explicó Aníbal Ehrler, de la Secretaría de Infraestructura y Transporte.
Aunque desde la administración anterior se venía hablando de una posible reapertura internacional de Toncontín para dinamizar la economía de la región central, Ehrler aseguró que el contrato de concesión impide esa posibilidad.
“Según el contrato de concesión, no se puede operar un aeropuerto internacional a una distancia menor de 100 kilómetros de Palmerola, y Toncontín se encuentra dentro de ese rango”, detalló el funcionario.
Esa condición deja prácticamente cerrada la opción de que el aeródromo capitalino vuelva a recibir vuelos internacionales comerciales, pese a su ubicación estratégica y al peso histórico que tuvo para Tegucigalpa.
Buscan alternativas regionales
Ante esa limitación, las autoridades analizan alternativas que permitan mantener activa la conectividad aérea desde Toncontín sin violentar el contrato de concesión vigente.
Una de las opciones en discusión es establecer vuelos con países del CA-4 bajo un tratamiento similar al de operaciones nacionales.
“Se ha estado conversando con aerolíneas de la región CA-4, especialmente de Guatemala y El Salvador, para establecer una tarifa nacional y operar vuelos como si fueran locales”, indicó Ehrler.
La propuesta buscaría que estos vuelos se manejen bajo un esquema regional diferenciado, sin que Toncontín sea reclasificado formalmente como aeropuerto internacional.
Actualmente, la terminal capitalina opera vuelos nacionales hacia La Ceiba, San Pedro Sula, Roatán y Gracias a Dios, además de atender vuelos privados.
Impacto económico
La economista Liliana Castillo recordó que desde la concesión de Palmerola se definió concentrar allí los vuelos internacionales para evitar duplicidad aeroportuaria y reducir riesgos operativos.
“Desde la concesión de Palmerola se definió que los vuelos internacionales se concentran allí para evitar duplicidad de aeropuertos. Si se abre Toncontín internacional, se fragmenta el mercado y suben costos”, consideró.
Castillo señaló que el traslado de las operaciones internacionales también se justificó por razones de seguridad aérea, debido a las condiciones históricas de Toncontín: pista corta, aproximaciones complejas y cercanía con montañas.
“El traslado a Palmerola se justificó por menor riesgo y supuestas reducciones en costos de seguros, pero en la práctica los boletos no bajaron de forma significativa y el usuario sigue pagando precios altos”, apuntó.
La economista explicó que el impacto del traslado no ha sido igual para todas las zonas del país. Para sectores del sur y el corredor logístico del canal seco, Palmerola representa una ubicación más conveniente; sin embargo, para usuarios de Tegucigalpa, Olancho y otras zonas cercanas a la capital, el viaje se encareció por el costo adicional del transporte terrestre.
“Para algunas zonas como el sur y el canal seco Palmerola es más conveniente, pero para Olancho y sectores de la capital el traslado encarece el viaje porque deben sumar transporte terrestre largo y costos adicionales”, señaló Castillo.
En materia laboral, la especialista sostuvo que el traslado generó una redistribución del empleo. Toncontín perdió parte de la actividad económica vinculada a vuelos internacionales, mientras Palmerola impulsó nuevos servicios en Comayagua y La Paz.
“Con el traslado se perdió empleo en Toncontín, pero se generó en Palmerola, donde creció la demanda de hoteles y servicios. Comayagua y La Paz se han convertido en un nuevo polo de actividad económica”, explicó.
Añadió que el movimiento económico no desapareció, sino que cambió de zona. “Lo que se perdió en Tegucigalpa se compensa en Comayagua. Disminuyó la actividad en restaurantes y hoteles capitalinos, pero aumentó el transporte hacia Palmerola y surgieron nuevas oportunidades de ingreso”, dijo.
El cierre de una etapa
Toncontín dejó de ser desde 2021 aquel aeropuerto internacional que marcó durante décadas el pulso aéreo de Tegucigalpa. Sus despegues y aterrizajes, rodeados por montañas y barrios asentados en laderas, lo convirtieron en una de las terminales más conocidas y complejas de la región.
Desde el año 2000 comenzaron a intensificarse las evaluaciones técnicas y de seguridad sobre sus operaciones internacionales, debido a la corta pista y a la cercanía de montañas que reducían el margen de maniobra de las aeronaves.
En 2008, tras el accidente del vuelo 390 de Taca Airlines, se reforzaron las restricciones operativas para aviones de gran tamaño. Aunque Toncontín continuó funcionando, el accidente marcó un punto de inflexión en la discusión sobre su futuro como aeropuerto internacional.
Entre 2011 y 2021 se consolidó el traslado progresivo de operaciones internacionales hacia Palmerola, bajo el esquema de concesión. En ese periodo, Toncontín fue reduciendo sus vuelos internacionales hasta quedar principalmente para operaciones nacionales y vuelos especiales.
El 15 de diciembre de 2021 se registró el último vuelo internacional comercial desde Toncontín, cerrando oficialmente una etapa para la capital.
Aunque el debate político y económico sobre su reapertura ha continuado, la SIT sostiene que el marco contractual vigente impide que Toncontín vuelva a operar como aeropuerto internacional regular.