Este 15 de mayo, los palestinos conmemoramos 77 años de la Nakba, catástrofe en árabe, es la fecha en la cual se expulsaron de sus hogares a dos terceras partes de los palestinos en 1948, unos 800 mil ciudadanos fueron obligados a desplazarse forzosamente o huyeron de las milicias sionistas que cometían masacre tras masacre para apoderarse del mayor número de territorio palestino, con el menor número de personas; hoy día, son más de 6 millones de refugiados, tres generaciones, que siguen guardando las llaves de sus hogares en Haifa, Yaffa, Nazaret o Jerusalén, con nostalgia.
A nuestro pueblo, se nos han negado tres derechos fundamentales, el derecho a la existencia física en nuestra tierra, el derecho a la autodeterminación y gozar de una soberanía plena e independencia, y el tercero es el derecho al sufrimiento y a la resiliencia. Pero allí seguimos y seguiremos como nuestros olivos, arraigados en una tierra llamada Tierra Santa, pero tierra pringada con la sangre de miles de nosotros.
El Derecho Internacional, las NNUU y todas las instituciones globales nos dan la razón y abogan por la solución de dos Estados, pero la historia aún no ha hecho justicia con nosotros, seguimos bajo una ocupación inmoral y cruel, donde se está cometiendo un genocidio en directo en la Franja de Gaza, la colonización de Cisjordania sigue aumentando ilegalmente y la Ciudad Santa de Jerusalén sufre unos episodios de judaización sistemáticos, en contra de la resolución 478/1980 del Consejo de Seguridad de NNUU.
La situación actual en Gaza es dramática, aparte de los bombardeos indiscriminados, la destrucción del 92% de la infraestructura, los más de 220 mil asesinados y heridos, más de la mitad de la población desplazada y refugiada, Israel está usando la hambruna como arma contra la población civil palestina, hay niños y mayores que se están muriendo de hambre, al impedir Israel la entrada de alimentos, agua y medicamentos, todo esto son crímenes de lesa humanidad, y son practicados a la vista de todo el mundo sin que nadie pueda impedirlo, todo esto porque el Sr. Trump y su gobierno dan todo el apoyo incondicional al Estado ocupante.
Su Santidad el papa León XIV, y con anterioridad su Santidad el papa Francisco rezaban a diario y pedían el cese al fuego, la entrada de víveres y medicamentos y sobre todo el fin de la ocupación, cosa que hacemos nosotros también, rezar para que la justicia y la paz lleguen a Palestina. Esta es nuestra demanda, cumplir el Derecho Internacional y las decenas de resoluciones de NNUU, y que el mundo no se olvide de Palestina.