En tiempos pasados existió un sabio pensamiento que narraba que "de médicos, poetas y locos, todos tenemos un poco". Y tenía razonamiento y lógica, para generaciones de décadas pasadas.
En la actualidad, las generaciones del siglo XXI, aunque deseen estudiar medicina, y teniendo talento, la mayoría se frustran, pues es de las carreras más costosas económicamente y los requisitos de ingresos son engorrosos. En las universidades públicas y privadas la inscripción es fluida y práctica, pero los costos son altos.
La mayoría de estudiantes que logran esas privilegiadas becas para estudiar en el extranjero, deben de tener un pariente cercano o un buen "padrino" en el gobierno de turno, y dato preocupante y curioso a la vez, la mayoría de esos becados que estudian en Europa, se gradúan y se están quedando en esos países.
En el país hay un promedio de 20,250 profesionales de la medicina registrados en el Colegio Médicos de Honduras (CMH), Para una población de 10.3 millones de habitantes. Y son los que más pasan en protestas, porque además de no ganar un salario digno, son irrespetado por el Estado, al no cumplirles con los derechos laborales.
Y en los centros médicos privados hay tantos lamentos y reclamos en silencio, por los bajos salarios y los altos horarios y responsabilidades. En esos centros no existe conciencia de los dueños, además, no existen sindicatos. Debido a esas malas condiciones terminan emigrando para otros países.
Es estas épocas de tecnología, internet y de los teléfonos celulares, parece que los poetas casi no tienen "me gusta" en las redes sociales, siendo sustituidos por muchos tictoqueros que no entienden de un poema o una poesía.
Con la efervescencia de la violencia y la cruel crisis, lo que más abundan son los locos en un país llamado Honduras.