Entre sus escritos, Leo Tolstói nos cuenta de un campesino ruso llamado Pakhon.
Este hombre, ambicioso, siente que solo será feliz cuando finalmente tenga un terreno tan grande como las enormes dimensiones que contienen las vastas propiedades de la élite de la nobleza rusa de esa época.
Un día recibe una oferta muy especial, sorprendente: se le concederá, sin costo, todo el terreno que él mismo pueda rodear, corriendo.
Tendrá, claro, una sola condición: debe hacer todo en un solo día.
Pakhon se entusiasma con la idea. Vende todo lo que posee a fin de trasladarse al lugar lejano de donde le ha llegado la oferta.
Pasa penalidades, pero se sobrepone a todas; su ambición es fija, y esta lo alienta.
Finalmente, llega allá. Y se pone de acuerdo para aprovechar su gran oportunidad al día siguiente.
Apenas ha amanecido y ya Pakhon comienza a correr.
Y lo hace a toda la velocidad de que es capaz.
Sigue corriendo bajo el brillante sol matinal.
Sin importarle el intenso calor, con su meta fija en su mente, continúa durante la tarde. Ni siquiera se distrae a los lados.
Todo el día continúa con el mismo ritmo.
No se detiene a comer, no descansa ni siquiera a tomar agua. Ilusionado, ve en cada zancada cómo su propiedad aumenta.
Solo le angustia que el sol se está poniendo en el horizonte y que el día está finalizando.
Por fin Pakhon avanza hacia su meta. Mira hacia atrás y se da cuenta de que ha tenido éxito, sonríe al ver que posee, por fin, una enorme cantidad de terreno, y entonces, al dar el último paso, Pakhon cae muerto por el agotamiento.
Cuando sus parientes recogen el cadáver, uno de ellos piensa, acertadamente, que toda la tierra que ahora necesita Pakhon son solo dos metros.
He aprendido con el tiempo que la vida no es una carrera de velocidad, sino de fondo.
¿Conoce gente que, corriendo, no tiene tiempo para realmente vivir?
Y que emplean la vida haciendo dinero a costa de su salud, para luego gastarlo intentando restaurarla.
El tiempo no hace viajes de regreso; nos guste o no, el viaje es en una sola dirección.
LO NEGATIVO: Caer en la trampa de Pakhon, correr por conseguir lo que no tendremos tiempo de disfrutar.
LO POSITIVO: Recordar que viviremos más productivos y felices teniendo lo necesario y tiempo para disfrutarlo.