El regreso del expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández Alvarado, a su país el pasado domingo 26 de julio, tras su liberación del Centro Metropolitano de Detención (MDC), en Brooklyn, Nueva York, donde fue encarcelado el 21 de abril de 2022 y condenado el 26 de junio de 2024 a 45 años de prisión por delitos de narcotráfico y posesión de armas, tiene dividida a la opinión pública: a unos alegres y a otros molestos.
Es un hecho histórico, inaudito, insólito e increíble que, después de haber sido condenado por la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, bajo la jurisdicción del juez Kevin Castel, a 45 años de prisión, cuya condena iniciaba el 26 de junio de 2024 y concluía en 2069, haya regresado al país en estas circunstancias.
Sin embargo, con el sorpresivo e improvisado indulto concedido por el presidente estadounidense, Donald Trump, el 1 de diciembre de 2025, la permanencia de JOH en prisión fue de apenas 17 meses.
Queda así archivado un caso peculiar de indulto otorgado a JOH, en el que la justicia estadounidense, en un proceso tan delicado por tratarse de señalamientos de narcotráfico, quedó subordinada al poder político del mandatario Trump. Se registra así un hecho histórico que, para muchos, pone en entredicho el prestigio del sistema judicial de uno de los países cuyas leyes han gozado de mayor credibilidad.
La historia registra otros casos emblemáticos. Alphonse Capone, conocido como "Al Capone", estuvo preso en la década de 1930 en la isla de Alcatraz. Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", permanece encarcelado desde el 20 de enero de 2017 en la prisión ADX Florence, en Colorado. Antonio Hernández, hermano de JOH, fue condenado en 2021 a cadena perpetua y cumple su sentencia en una prisión federal de Estados Unidos.
En la justicia hondureña, JOH no tendrá ningún tipo de problemas; saldrá inocente y hasta podrían indemnizarlo, en un país llamado Honduras.