Inteligencia kinestésica

  • Actualizado: 20 de abril de 2026 a las 00:45 -

Un espectáculo que se está perdiendo, muy desafortunadamente, es el circo. Cada vez menos escuchamos o leemos sobre publicidad anunciando uno cerca de nosotros, cuando hace algunas décadas esto era mucho más normal, incluso que el cine. Este último era muy raro en las ciudades pequeñas en aquellos tiempos, pero el circo llegaba a prácticamente todos lados.

Cuando éramos niños nos ilusionaba mucho, todos teníamos nuestra parte favorita. Para algunos era la participación de los magos, o de los animales como los leones; por ejemplo, cómo olvidar verlos atravesar esos aros de fuego una y otra vez sin novedad. Otros preferían a los malabaristas, otros esperaban la participación de los payasos y muchos eran fans de los equilibristas, de los trapecistas y toda esa gente que hace maravillas con su cuerpo.

Hace unos pocos días me tocó estar y presenciar uno de estos shows (magnífico show), intento ir cada vez que puedo y nunca dejo de sorprenderme y divertirme, como todos los otros espectadores, da gusto ver cómo nadie es capaz de aburrirse en el circo. Pero creo que la parte de la que todo el mundo sale hablando es de la de los acróbatas, precisamente. Y es que en este último que vi, las hazañas realizadas por estos estupendos artistas eran simplemente increíbles, sobre todo un contorsionista cuya manera de doblar y desdoblar su cuerpo era más que impresionante.

A este tipo de habilidades se le conoce en psicología como inteligencia kinestésica-corporal, propuesta por Howard Garner junto a otras siete que resultan igual de interesantes.

La inteligencia kinestésica-corporal trata de la capacidad para hacer “arte” con el cuerpo. De dominarlo de tal modo que este haga exactamente lo que se le ordene de acuerdo con lo que se necesite de él. Y si lo pensamos un momento, todos deberíamos ser capaces de manejar nuestro propio cuerpo, pero no es así. Este privilegio está limitado a unos cuantos. Tal es el caso de los gimnastas, los bailarines, los deportistas, actores, escultores y cirujanos. Es gente que usa el cuerpo para expresar ideas o resolver problemas mostrando una excelente coordinación, equilibrio, memoria muscular, control físico y fuerza. Gente verdaderamente asombrosa. Y si lo seguimos pensando, mucho de esto, aunque requiere en parte algún tipo de predisposición genética, también se puede entrenar. Pero sucede que la disposición, la fuerza mental, la disciplina y constancia que requiere entrenar el cuerpo son cosas que la mayoría no busca, y he ahí el límite y la diferencia entre los unos y los otros.

Entonces a la mayoría lo que nos toca es seguir disfrutando de los artistas del circo, que ojalá pueda mantenerse mucho tiempo más. Que siga evolucionando como lo ha hecho hasta ahora (reduciendo la presencia de animales e incluyendo la teatralidad); pero que se conserve, por el bien de ese niño que todos llevamos dentro.

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