Libre muestra fracturas internas con nuevas candidaturas
En redes sociales, varios integrantes de Libre han cuestionado la candidatura de Octavio Pineda, lo que ha generado críticas sobre supuestas tensiones internas en el partido.
- Actualizado: 19 de abril de 2026 a las 17:29 -
El partido Libertad y Refundación (Libre) atraviesa tensiones internas tras la derrota electoral de 2025, lo que ha puesto en duda su cohesión y estabilidad política. Lo que inició como una señal de renovación se ha convertido en una confrontación en redes sociales entre el sector “rixista” y grupos cercanos a José Manuel Zelaya Rosales, evidenciando el cierre de filas ante nuevos liderazgos sin respaldo del denominado “familión” presidencial.
La tensión se intensificó el pasado 16 de abril, cuando el exministro de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), Octavio Pineda, publicó una fotografía junto al exalcalde capitalino Jorge Aldana, insinuando posibles aspiraciones presidenciales.
“Iniciamos juntos este camino, hermano Jorge Aldana, y vamos hasta el final... Es el Partido Libre la única esperanza de nuestro pueblo”, rezaba el mensaje que desató la reacción de los sectores más ortodoxos, quienes interpretan cualquier alternativa a Rixi Moncada como una traición al proyecto refundacional.
Esta confrontación en redes, protagonizada por exfuncionarios que aún no asimilan su salida del poder, refleja que el partido no ha hecho una autocrítica profunda tras obtener apenas el 19% de los votos en los últimos comicios.
En lugar de una autocrítica, la reacción ha sido una serie de ataques contra Pineda, lo que refleja que la actitud de quienes se consideraban permanentes en el poder se mantiene, pese a haber llevado a Libre a convertirse en una fuerza minoritaria.
“Durante estos años hemos conocido de cerca la trayectoria de nuestra candidata. Hoy está claro, como lo estuvo antes: es la única capaz de cumplir el anhelo de sacar a este país de la podredumbre... Vuelve el tiempo de decidir entre seguir hundidos en lo mismo o abrir paso a un nuevo rumbo. Con Rixi”, publicó Russel Garay, alineándose a una narrativa que excluye cualquier competencia interna.
La descalificación no se limitó al ámbito local. Desde México, el exconsejero del CNE, Marlon Ochoa, escribió: “Por el bien de Honduras, prefiero mil veces a una candidata a quien lo que le falta es aprender a subir TikToks, que a uno al que le faltan principios y honestidad”.
Este tipo de señalamientos personales hacia excompañeros de gabinete y de militancia evidencian el nivel de confrontación y la falta de tolerancia interna que impera en los círculos cercanos a Moncada.
Por su parte, el exvicecanciller Gerardo Torres fue más allá al cuestionar la ideología y lealtad de Pineda, a quien acusó, con ironía, de intentar “rebasar por la derecha” a la oposición.
“Octavio tuvo una cartera multimillonaria en el gobierno de la radical Xiomara Castro... ¿Y cómo le pagó el exministro?, si no fue incumpliendo el acuerdo y dejando botada su responsabilidad de enlace de la campaña en Francisco Morazán”, expresó Torres, dejando entrever que para ese sector la gestión de Pineda no tiene valor si no hay alineamiento político.
“El mismo día que afilaban la guillotina para cortarle la cabeza a Morazán y a Ochoa le pareció el mejor día para lanzar su candidatura. ¿Qué quería, el brillo de ese filo para peinarse?”, añadió Torres en una de sus críticas más duras de la jornada.
Incluso voces analíticas, como la del exministro José Cardona, reconocen la crisis de identidad dentro del partido. Cardona describe a Pineda como un “fundador” distante de los llamados “turistas revolucionarios” y de los “traficantes de viajes a Venezuela”, aunque también señala que su perfil “pequeño burgués” y “millennial” genera rechazo en los sectores más radicales.
“La división, si se permite el término, es generacional. En un país con 4 millones de votantes menores de 35 años, las masas juveniles rechazan la afinidad hacia Nicaragua y Venezuela... Octavio representa ese mantra aspiracional capitalista... Rixi, en cambio, representa valores más tradicionales de la Generación X... una brújula moral que algunos interpretan como el relevo del gobierno del expresidente Zelaya”, analizó Cardona.
El exministro sostiene que el partido se encuentra atrapado entre un discurso ideológico anclado en el pasado y la necesidad de conectar con una juventud que ya no se identifica con esos planteamientos. Cardona incluso lanzó una crítica directa a los seguidores de Moncada: “¿Va a alejarse de los nefastos rixiboys, o al menos darles algún consejo para que por lo menos finjan ser humanos?”, cuestionó, sugiriendo que el entorno de la precandidata oficialista muestra arrogancia e insensibilidad hacia la base.
Pese a que dirigentes como Carlos Eduardo Reina han llamado a un proceso de reflexión antes de impulsar candidaturas, las tensiones internas continúan escalando. A más de cuatro meses de la derrota electoral, Libre se proyecta públicamente como una organización marcada por disputas internas, donde las decisiones parecen concentrarse en torno a la influencia del coordinador general, Manuel Zelaya Rosales.
La dificultad para aceptar nuevos liderazgos sin estigmatizarlos como “derechistas” o “traidores” evidencia que Libre aún no asimila el mensaje de las urnas. Mientras la dirigencia continúe concentrando las decisiones en torno a una sola figura y limite los intentos de apertura interna, el partido corre el riesgo de alejarse del votante independiente y consolidarse como una fuerza minoritaria, marcada por fuertes tensiones internas más que por un proyecto colectivo.