Impráctico

A veces, aprender a identificar lo impráctico puede ayudarnos a vivir con mayor inteligencia emocional

  • Actualizado: 03 de agosto de 2026 a las 00:00 -

Podríamos definirlo como aquello que simplemente no sirve para nada. Ya sabe usted, pensamientos, palabras y acciones en las que a veces insistimos y que no nos llevan a ninguna parte. Mucho menos a aquel lugar o situación a la que queremos o necesitamos llegar.

Una manera bastante sencilla de “monitorearnos” para darnos cuenta de cuándo estamos siendo imprácticos podría ser preguntarnos en el mismo momento que estamos teniendo el pensamiento, en ese instante en el que estamos a punto de pronunciar las palabras o ejecutar la acción: ¿esto para qué me sirve?

Todos los ejemplos que ocuparemos aquí los podemos encontrar en una tarde de tráfico, digamos a eso de las 5:00 de la tarde, cuando, aparentemente, no importa la ciudad en la que nos encontremos, hallaremos un importante congestionamiento vial.

¿Qué pensamientos tenemos cuando estamos “trabados” en medio de una cantidad innumerable de vehículos y encima de eso, tenemos prisa por llegar a alguna parte?

Por lo general, estamos imaginando catástrofes que sucederán si llegamos tarde. Esto no tiene utilidad alguna y, por el contrario, nos llena de ansiedad.

Ansiedad que se refleja cuando sonamos el claxon como poseídos, vociferando improperios a diestra y siniestra. ¿Y de qué sirve esta conducta? De nada, para ser exactos. Todo lo contrario; cada vez que nos enojamos de la manera en que lo hacemos cuando conducimos, nuestro organismo sufre y mucho. Esto sin mencionar el riesgo que corremos (y hacemos correr a los que van en el auto acompañándonos) si es que nos atrevemos a bajar los vidrios e insultar al vecino, o peor aún, si cometemos la imprudencia de bajarnos de nuestro vehículo.

Además, y habría que reconocerlo, nos vemos muy mal cuando no tenemos control alguno sobre nuestras emociones. Y si lo pensamos bien, el tráfico se mantendrá exactamente igual, fluirá cuando tenga que fluir, nos enojemos o no. Lo segundo es bastante inteligente emocionalmente hablando; lo primero... Impráctico.

Y hablando de tráfico, de pragmatismo y demás, hace algunos días me quedé pasmada mientras conducía por una avenida cualquiera y vi estacionado a mi derecha un automóvil deportivo con un letrero enorme en el vidrio trasero insultando y maldiciendo al propietario con la palabra “F” seguida de otras frases desagradables de leer.

Claramente era la obra de una mujer traicionada.

Seguro que muchas de mis congéneres aplaudirían el arrebato de la chica, pero yo insisto en que si no sirve para nada, si no va a llevar a ningún lado, entonces automáticamente se vuelve impráctico.

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