Para la región de Hispanoamérica, quizás es poco común escuchar hablar de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP).
Sobre todo, se desconoce cuál es su rol protagónico en el actual escenario internacional. Para ello, aprovecharemos esta entrega para resaltar el importante papel que juega esta organización internacional a través de la promoción de la lengua lusa.
La Comunidad de Países de Lengua Portuguesa queda articulada como una organización internacional, con personalidad jurídica, de carácter interestatal, creada mediante tratado (la propia declaración constitutiva), con un sistema permanente de órganos y con voluntad propia.
Pueden ser miembros de la CPLP aquellos Estados que, usando el portugués como lengua oficial, se adhieran sin reservas a sus Estatutos. Dentro de este organismo se encuentran los siguientes países como miembros plenos: Angola, Brasil, Cabo Verde, Guinea-Bisáu, Mozambique, Portugal, Santo Tomé y Príncipe, Timor Leste y Guinea Ecuatorial.
La CPLP, con el paso del tiempo, se ha constituido en un eje geoestratégico que conecta América (Brasil), África (Angola, Mozambique, etc.), Europa (Portugal) y Asia (Timor Oriental y Macao).
Su valor trascendental radica en la unión de más de 265 millones de personas bajo una misma lengua, lo que facilita el peso diplomático, el comercio transatlántico y la influencia geopolítica a nivel global.
Su incidencia en los diferentes espacios le ha permitido lo siguiente:
a) Le otorga una posición geoestratégica relevante en las rutas marítimas que conectan los territorios de Brasil, Angola y Portugal; junto con los archipiélagos africanos (Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe), otorgan al bloque una posición importante sobre el océano Atlántico, vital para el comercio y la seguridad energética.
b) Plataforma diplomática global: Actúa como un puente de negociación entre la Unión Europea (a través de Portugal) y los mercados emergentes de América Latina y África, permitiendo una concertación política única.
c) Puente entre Europa y Asia: Mediante la presencia de Timor Leste y Macao, ha sabido articular espacios importantes, donde ha trazado un puente económico y comercial entre Europa y Asia.
El portugués es uno de los idiomas más hablados del mundo, lo que otorga a la comunidad un “poder blando” (soft power) fundamental en foros internacionales y organismos multilaterales.
Desde su formación, la CPLP ha ayudado a solucionar problemas político-sociales en Santo Tomé y Príncipe y en Guinea-Bisáu, producto de golpes de Estado en ambos países.
Ha contribuido a llevar a cabo reformas económicas (en el caso de Santo Tomé) y democráticas (en el caso de Guinea-Bisáu).
Los líderes de la CPLP creen que la promoción de la paz es la salida, sobre todo en los países miembros con conflictos bélicos. Asimismo, apelan al desarrollo y la consolidación de la cooperación multilateral.
Brasil, como miembro pleno, por medio de los institutos de formación de lengua y cultura brasileña, ha procurado motivar la promoción de las costumbres y modismos de la lengua, lo cual le ha permitido fortalecer la presencia cultural del portugués en algunas latitudes del mundo hispanohablante.
El gigante sudamericano ha sabido aprovechar los múltiples espacios internacionales, donde ha trazado una visión de liderazgo tanto en el ámbito latinoamericano como en el internacional lusófono, situándose en un punto intermedio, cultural y territorialmente, entre los países hispanohablantes y los lusófonos, y entre los latinoamericanos y los africanos.
Ha podido ver en la tendencia y propuesta paniberista una baza coherente para fortalecer sus pretensiones como actor regional y global.
En el caso de Portugal, país que asume un liderazgo simbólico y también sustantivo en CPLP, ha procurado la articulación de un espacio panibérico, donde puede ser señalado como un interlocutor entre el mundo lusófono y el hispánico, tal como se quiso entender durante décadas la incorporación conceptual de Brasil a un espacio hispánico que acabaría cristalizando geopolíticamente en el Sistema Iberoamericano, con la participación de Brasil y del propio Portugal.
Los países iberohablantes africanos, básicamente de lengua portuguesa, sienten cercanía hacia lo latinoamericano, pero esperan, probablemente, un consenso mayor al respecto entre los Estados que, respectivamente, procuran apostar por el espacio iberoamericano y por el interlusófono.
De cara al futuro de la CPLP
El futuro de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP): entre sus objetivos estratégicos figura continuar promoviendo las bases de la transformación de un bloque cultural y lingüístico hacia un pilar de cooperación económica, movilidad ciudadana y diplomacia global.
Su incidencia a nivel global extenderá su soft power a los diferentes espacios de gran envergadura para que, por medio de sus miembros plenos, pueda seducir a los miembros observadores y, así, capitalizar la importancia de la lengua y la cultura lusa.
Esperamos que Hispanoamérica continúe estrechando los lazos de hermandad y de cooperación con la