En nuestro diario vivir, el aplicar lo que estemos haciendo al “aquí y ahora” nos hará sentir que tiene magia. Si usted va a leer un libro, concéntrese en ello. Si va a comer, disfrútelo.
Si va a ver un programa de televisión, deléitese. Si va a trabajar, concéntrese en los resultados. Pero, al mismo tiempo, no repase mentalmente los errores cometidos en el pasado o las ofensas de cierta persona sufridas hace días. O checar su celular, hacer reenvíos y contestar mensajes.
¿Una idea novedosa de este siglo 21?
Pues es tan antigua que quizá le sorprenda. Se dice que hace más de 2,500 años, Buda enseñaba que el sufrimiento humano nace de aferrarse al pasado, que genera nostalgia o culpa, o de anticipar el futuro, que genera ansiedad. Se dice que aseguraba que la liberación de estos males se encontraba en el momento presente.
Y en la antigua Grecia afirmaban la misma idea. Marco Aurelio y Séneca decían que el pasado ya no nos pertenece y que el futuro es incierto, así que el único espacio donde el ser humano tiene control real y puede ejercer la virtud es el presente.
Y ya en el siglo XX, el médico y psiquiatra alemán Fritz Perls acuñó y popularizó la frase exacta “aquí y ahora” (here and now).
En su premisa, Perls sostenía que nada existe excepto el presente. Para él, revivir los traumas del pasado o preocuparse por el futuro bloqueaba el disfrute personal.
¿Pero qué nos dice la ciencia moderna de este siglo? Pues que utilizar el presente combate el cortisol, que es la hormona del estrés.
Y que, cuando la mente viaja al futuro, el cerebro activa el sistema de alerta (lucha o huida) como si el peligro fuera real.
Pero que, al estar en el presente, aseguran, se le manda una señal biológica al cerebro de que en este momento preciso estamos a salvo, y aseguran que eso desactiva el estrés crónico.
Creo personalmente en la magia del “aquí y ahora”, en poner toda nuestra atención en lo que decidamos hacer. Y creo en ello porque lo he vivido en mi vida, asociado con Dale Carnegie. ¿Lo probará usted y descubrirá la magia que produce?
LO NEGATIVO: No concentrarse, angustiarse por el pasado o sufrir el incierto futuro.
LO POSITIVO: Descubrir cada día la magia que hay en el “aquí y ahora”.