Estrépitos que alteran los nervios

El ruido cotidiano, muchas veces normalizado, se ha convertido en una forma de contaminación que deteriora la salud y la tranquilidad en nuestras ciudades

  • Actualizado: 12 de mayo de 2026 a las 00:00 -

Me encontraba considerando qué tema abordar en esta columna semanal cuando, frente a mi casa, pasó una motocicleta veloz sin silenciador en el escape, provocando un estruendo que me estremeció y sacó de mis cavilaciones. Sin embargo, también me hizo recordar que la contaminación auditiva o exceso de ruido es otro de los problemas ambientales que afecta la calidad de vida de las personas.

La contaminación auditiva o acústica se presenta, frecuentemente, en nuestro ambiente de diferentes formas y con ruidos excesivos superiores a los 65 decibeles, tan molestos que alteran las condiciones normales de tranquilidad que tanto necesitamos. Si vamos conduciendo no faltará un impertinente conductor detrás de nosotros haciendo sonar, sin compasión, la bocina de su auto, aun sabiendo que tampoco nosotros podemos avanzar porque tenemos un obstáculo enfrente.

A veces debemos aguantar a jóvenes y viejos que se consideran chavos, conduciendo vehículos descubiertos con el equipo de sonido a todo volumen como si todo mundo quisiera escuchar el traqueteo de la llamada música urbana que va resonando por las calles. Pienso que si tanto les gusta dañar su tímpano con ese estruendo, por qué no lo escuchan encerrados en sus habitaciones en vez de alterar los nervios de un conglomerado de por sí angustiado por la alta criminalidad, la carestía de la vida o la polarización provocada por los políticos que no se miden para mentarle la madre a sus críticos en vez de rebatirlos con altura.

Diversos organismos médicos mundiales señalan que los factores ambientales, entre los que se encuentra el ruido, tienen un gran impacto en las enfermedades cardiovasculares. Alertan que entre cuatro y seis millones de muertes cardiovasculares al año en el mundo están relacionadas con exposiciones ambientales como el ruido y las altas temperaturas.

Estas evidencias sugieren que la contaminación acústica es un factor ambiental desencadenante que contribuye a potenciar los riesgos en la salud. Por lo tanto, es imperativo que las autoridades endurezcan las penas contra quienes alteran la tranquilidad ambiental con ruidos que se pueden evitar. Las sanciones tomadas por la alcaldía sampedrana contra individuos que son sorprendidos ensuciando la ciudad es una medida digna de aplaudir y aplicar a cuanta gente provoque cualquier otro tipo de contaminación, como la acústica.

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