¿Está afilada su hacha?

Es posible que en ciertos momentos de nuestra vida nos preguntemos por qué no logramos ser efectivos en aquello que tanto nos esforzamos por alcanzar.

  • Actualizado: 13 de marzo de 2026 a las 23:49 -

Hace unos años un hombre joven que buscaba trabajo se acercó a un capataz de una compañía de tala de árboles y le pidió trabajo. “Depende”, respondió el capataz. “Vamos a ver cómo cortas ese árbol que está ahí”. El joven preparó sus implementos y con gran destreza taló un árbol muy alto. El capataz quedó impresionado y exclamó: “¡Puedes comenzar el lunes!”.

Lunes, martes, y miércoles pasaron. El jueves en la tarde el capataz se acercó al joven y le dijo: “Puedes recoger tu cheque hoy al terminar tu jornada”. Confundido, el joven preguntó: “Pensé que pagaba usted los viernes”. “Normalmente sí”, contestó el capataz, “pero te tengo que despedir hoy porque te has quedado atrás. Nuestras gráficas diarias muestran que bajaste del primer lugar el lunes al último lugar el miércoles”. “Pero soy un buen trabajador”, objetó el joven. “¡Llego primero, me voy de último, y aun he trabajado en mis períodos de descanso!”. El capataz, observando la integridad del joven, pensó por un minuto y entonces preguntó: “¿Has estado afilando tu hacha?”. El joven respondió: “pues, no señor. He estado trabajando demasiado duro para dedicar tiempo a eso”.

Es posible que en ciertos momentos de nuestra vida nos preguntemos por qué no logramos ser efectivos en aquello que tanto nos esforzamos por alcanzar. En sentido figurado, los seres humanos poseemos “hachas” que, si no las cuidamos, afectarán nuestra vida con el tiempo. Nos referimos a nuestro conocimiento, nuestras habilidades, nuestra salud y nuestra vida familiar y espiritual.

A nivel profesional, esta historia nos enseña que la mejora continua es indispensable. Lo que funcionó en el pasado no necesariamente funcionará en el presente o en el futuro. Para seguir siendo efectivos debemos seguir aprendiendo y capacitándonos, mejorando nuestra manera de hacer las cosas.

A nivel espiritual, más activismo no significa mayor efectividad. Si no pasamos tiempo con Dios, seremos como un cuchillo romo e ineficiente, que ha perdido su capacidad de cortar. Por eso, ¿está usted afilando su hacha o su agenda está tan saturada que no le deja tiempo para hacerlo?

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