El rey que se sentía soberbio

Una reflexión sobre la humildad y la interdependencia humana a través de la historia de un rey que creía ser el más poderoso de todos

Se cuenta de un rey que vivía en un país lejano. Se consideraba a sí mismo como algo extraordinario, lo más capaz que había ocupado jamás trono alguno.

Uno de sus leales súbditos sugirió que se buscara si acaso hubiera algunos que, mal intencionados, pudieran poner en entredicho la clara autoridad del rey. Y añadió, entre esos pocos que lo adversan, había sugerido que el sol era más poderoso que el monarca.

E hizo notar que el astro rey da luz al mundo entero y calor a todos. Y en verdad se veía que aquel momento resplandecía en medio de los cielos. Pero una nube grande pasó, eclipsando al sol.

El rey, complacido, sonrió. Pero los detractores adujeron que las nubes traían las lluvias indispensables para las cosechas, y por lo tanto eran lo más poderoso.

Entonces sopló un fuerte viendo que se llevó las nubes. Claro, adujeron que el viento era más indispensable que el rey, porque traía frescura y alivio al calor intenso.

Los aduladores del soberano hicieron notar que el viento se estrellaba en las montañas y no pasaba de ahí. Los contrarios entonces mostraron que las montañas eran más poderosas que el monarca.

Sin embargo, alguien de palacio, que conocía bien las montañas, explicó que había ahí miles de ratas, que al horadarlas demostraban la fragilidad del argumento sobre el poder de esas montañas.

Pero cuentan que el rey se maravilló de la cantidad de detractores y la búsqueda de menoscabar el poder con que gobernaba desde el trono. Percibió que vivía en un mundo interdependiente en todo y en todos.

Por supuesto, no es más que cuento. Pero es indudable que tiene una buena lección.

La próxima vez que usted esté tentado a sentirse superior, bien sea por su belleza, o sus conocimientos, o su poder económico, debería recordar que el sol puede ser eclipsado por las nubes, que estas son arrastradas por el viento, y que este es detenido por la montaña. Y aún esta no puede evitar que un simple ratón la horade para hacer su madriguera.

LO NEGATIVO: Sentirnos tan fuertes que nos consideremos lo más poderoso.

LO POSITIVO: Percibir con humildad que Dios nos dio fuerzas, pero también debilidades.

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