¡Crucial para nuestro bienestar!

El cerebro es mucho más que el órgano que coordina nuestros sentidos: también está estrechamente relacionado con nuestra manera de pensar, aprender y afrontar la vida

¿Sabía usted que, en realidad, no vemos con nuestros ojos ni escuchamos con nuestros oídos? De esto se encarga nuestro cerebro.

Los oftalmólogos nos explican que es con el lóbulo occipital que procesamos la información de colores, formas y movimiento que, como única función, percibimos a través de la vista. Y los audiólogos nos dicen que el lóbulo temporal se encarga de nuestra audición, memoria y procesamiento de información auditiva.

Y es que esa masa que pesa alrededor de entre 1,300 y 1,500 gramos, dependiendo del peso corporal, y que usted y yo llevamos dentro del cráneo, está protegida, flotando en el líquido cefalorraquídeo y por las meninges.

Se nos asegura que contiene mucha agua, alrededor del 70%, y que se ha estudiado tanto por los neurólogos, psiquiatras y psicólogos que hoy se sabe mucho de cómo funciona, con qué parte percibimos el tacto, cuál controla funciones cognitivas superiores y motricidad voluntaria. Dónde está nuestro canal de comunicación entre el cerebro y el cuerpo para funciones motoras. Y hasta donde se coordina el equilibrio, postura y movimientos musculares precisos. Y, maravíllese usted, contiene 86 mil millones de neuronas.

¿No es algo por lo que deberíamos estar agradecidos a Dios?

Y es que nuestro cerebro es crucial para nuestro bienestar, porque él nos permite pensar y aprender. Y algo quizá más importante aún: responde a las instrucciones que le demos. ¿Cómo ocurre esto? Los expertos nos dicen que lo hacemos por medio de nuestra forma de pensar y de hablar. Aquel que se dice: “Todo me sale mal, soy un fracaso y, además, me siento mal de salud”. Su cerebro recibe estas instrucciones y comienza actuando de acuerdo con ellas. Pero si usted se dice: “Hoy seguiré siendo animado, entusiasta y feliz”; esas serán las instrucciones que reciba y también actuará de acuerdo con ellas.

Cuando usted se mira al espejo, ¿se sonríe y se da ánimo? Norman Vincent Peale, en su libro “El optimista tenaz”, refuerza la idea de que recibimos lo que pensamos y nos pide orar pidiendo a Dios pensamientos optimistas que nos ayuden a vivir más plenamente.

LO NEGATIVO: Por desconocimiento, dar instrucciones negativas a nuestro cerebro.

LO POSITIVO: Cuidar mucho nuestros pensamientos, porque son cruciales para nuestro bienestar.

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