Crisis en Antropología e Historia

La posible cancelación de decenas de empleados del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (Ihah) ha generado preocupación entre trabajadores y sectores vinculados a la protección del patrimonio cultural del país

Inicié mi relación con el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (Ihah) cuando en 2008 me llamó su gerente, el Dr. Darío Euraque, para que me hiciera cargo de la Unidad de Publicaciones de la institución.

De inmediato, luego de acordar las condiciones del trabajo, inicié labores y gracias al apoyo firme que me brindó el Dr. Euraque publiqué varios volúmenes de trascendencia: una biografía de Rafael Heliodoro Valle escrita por la Dra. María de Ángeles Chapa Bezanilla, otros libros de José González, de Evelio Inestroza Manzanares, de William Davidson y más.

Quedaron pendientes otros libros de autores norteamericanos de los que teníamos la autorización y la traducción. Creé una Colección de Cuadernos de Antropología e Historia, de la cual se editaron varios números, y se continuó con la publicación de la Revista Yaxkin del Ihah.

Luego vino el golpe de Estado de 2009 y tuve que abandonar el cargo después de la destitución de Euraque.

El aporte que hice a las publicaciones científicas del Ihah fue mal visto por la nueva ministra de Cultura, que sugirió que los libros de Antropología e Historia fueran quemados porque de acuerdo con su criterio eran textos comunistas. Por suerte se salvaron de la piromanía, la misma con que los curas de la conquista quemaron los códices y libros sagrados de los mayas.

Dos administraciones siguieron en el Instituto sin pena ni gloria. No hubo más libros ni más revistas porque los gerentes no tenían idea de los objetivos y funciones del Instituto.

Tampoco convocaron a sesiones el consejo directivo, como lo manda la Ley Orgánica de la institución, y más bien hubo intentos de privatización del parque arqueológico de Copán.

Siguió una nueva administración, encabezada como gerente por Rolando Cañizales, quien ostenta un doctorado en Historia otorgado por una prestigiosa universidad española.

Cañizales realizó una valiosa actividad: profesionalizó al personal, se restauró un templo en Copán, se hicieron trabajos de restauración en los monumentos, sobre todo, el trabajo de estabilización de los túneles que se estaban derrumbando y ocasionando perjuicios en los templos y escalinatas.

Otro proyecto que se inició fue la impresión en 3D de la Escalinata Jeroglífica para la exhibición con el fin de guarecer el original de las inclemencias del tiempo (lluvia, viento, temperatura), que están causando serios daños.

Igualmente se profundizó la cooperación con universidades extranjeras y con el Gobierno de la República Popular China, que tiene en Copán una misión técnica con grandes aportes.

Con el cambio de gobierno se ha instalado una nueva gerencia, que es de esperar siga el camino de trabajo e investigación que estableció el Dr. Cañizales.

Desgraciadamente, nos han informado los directivos del sindicato de trabajadores del Ihah que han recibido una advertencia de parte del Gobierno de que van a cancelar cerca de 50 empleados, cifra muy cercana al cincuenta por ciento de los empleados del Instituto.

Esta medida anunciada, a lo mejor ya ejecutada cuando este artículo salga a la luz pública, asombra y preocupa porque el Instituto es una institución de carácter científico, y su personal, muchos con varios años de experiencia, están plenamente capacitados para ejercer sus funciones, tanto administrativas como de vigilancia y conservación del patrimonio nacional.

Dejar huérfano al Instituto de sus profesionales es un asunto que llevaría a la institución a no cumplir adecuadamente con las tareas de conservación de las riquezas del patrimonio tangible e intangible del que somos dueños todos los hondureños.

Por otra parte, si la intención del Gobierno de la República y de la actual administración del Ihah es cancelar empleados profesionales y técnicos para sustituirlos por activistas del partido en el Gobierno constituye cometer un error garrafal que neutralizará las funciones y tareas que la ley obliga al Ihah.

El sindicato se ha reunido en asamblea general y ha repudiado la acción que está, a todas luces, al margen de la ley, pues irrespeta los derechos de los trabajadores garantizados por el Código de Trabajo y el contrato colectivo firmado por la gerencia y el sindicato.

Además, han advertido los trabajadores que llevarán adelante todas las acciones necesarias para defender los derechos que les otorga la ley.

Los hondureños todos, sin distingos de color político, debemos llamar al Gobierno para que eche atrás su intención de descabezar al Ihah de su personal técnico especializado porque la riqueza patrimonial se pone en riesgo y defenderla es un deber de todo nacido en esta tierra de Morazán.

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