En la audiencia inicial desarrollada en el Palacio de Justicia de San Pedro Sula, el juez competente resolvió enviar a prisión a los imputados Eli Nahún Guerra y Jefry Josseph Guardado Herrera, tras considerar la existencia de indicios racionales suficientes para continuar el proceso penal en su contra.
De acuerdo con el expediente judicial, ambos fueron deportados recientemente por autoridades migratorias de Guatemala y posteriormente remitidos a Honduras para responder por su presunta participación en los hechos violentos que dejaron como resultado la muerte de cinco agentes policiales de la extinta Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco), identificados como Lester Josué Amador Herrera, Leonel Alejandro Valdez Núñez, Dailin Francisco Elvir Quintanilla, Nels Makley Eguigure Benavides y Emerson Josué Canales Fúnez.
El Ministerio Público sostuvo la acusación por los delitos de asesinato y asociación para delinquir en perjuicio de las víctimas y de la seguridad del Estado de Honduras. Sin embargo, el juez decretó un sobreseimiento provisional en relación con el delito de tentativa de homicidio.
Durante la audiencia, la Fiscalía presentó pruebas documentales, periciales y testificales, incluyendo dos pruebas anticipadas, así como testimonios y dictámenes médicos y evaluaciones físicas de los imputados y de personas heridas durante el hecho.
El órgano jurisdiccional determinó que la medida de prisión preventiva es necesaria para garantizar el desarrollo del proceso penal, el aseguramiento de los imputados y el respeto al debido proceso, ordenando su traslado al Centro Penitenciario de Támara, en el Distrito Central, donde permanecerán bajo custodia mientras avanza la causa.