Helsinki, Finlandia

Este inicio de año será muy especial para 2.000 desempleados finlandeses. Por primera vez, y durante los próximos 24 meses, recibirán en sus cuentas bancarias una renta básica de 587 dólares libres de impuestos, un experimento con el que Finlandia busca modernizar su sistema de seguridad social.

Los 2.000 desempleados, de entre 25 y 58 años, fueron seleccionados de forma aleatoria entre 175.000 personas de todo el país que percibían algún tipo de subsidio por desempleo el pasado noviembre y están obligados a participar en el experimento si quieren mantener las prestaciones sociales.

Costo
Kela calculan que el experimento tendrá un coste tde unos 20 millones de dólares para el Gobierno, aunque el real será de unos 7,5 millones, ya que buena parte de la renta básica se sufragará con las prestaciones que dejen de abonarse.

Los elegidos seguirán recibiendo la renta básica aunque encuentren trabajo y, en caso de que actualmente ingresen más de 560 euros al mes en subvenciones, la Seguridad Social de Finlandia (Kela) les abonará también la diferencia para que mantengan los mismos ingresos que antes.

Si encuentran empleo o superan la cantidad máxima de ayudas públicas, continuarán percibiendo la renta básica, pero verán reducidas otras prestaciones. Los únicos que dejarán de recibir esta renta serán quienes, durante los próximos dos años, se incorporen al servicio militar obligatorio, se jubilen o se muden al extranjero. El experimento ha despertado interés internacional, al tratarse del primer país del mundo que ensaya a nivel nacional la posibilidad de conceder una renta básica a sus ciudadanos.

No obstante, los responsables del ensayo reconocen que se trata de analizar una posible modernización del sistema de seguridad social orientada a los sectores más desfavorecidos, no de estudiar la eventual introducción de una renta básica universal.

“No creo que este experimento lleve a la aprobación de la renta básica universal. Dar 587 dólares al mes a todos es demasiado caro para el Estado, pero es posible que pueda aplicarse a ciertos grupos de personas con bajos ingresos”, explica a Marjukka Turunen, responsable jurídica de Kela.

Proyecto
El grupo de expertos que diseñó este ensayo propuso que se extienda a partir de 2019 a otros grupos de población, como los estudiantes, los trabajadores autónomos y los empleados a tiempo parcial, aunque el Gobierno aún no se ha pronunciado sobre esto.

El experimento forma parte del programa de reformas impulsado por el Gobierno del primer ministro Juha Sipilä, quien se ha comprometido a reducir la creciente brecha en la sostenibilidad de las finanzas públicas .

Meta

Los principales objetivos del ensayo son incentivar la búsqueda de trabajo, reducir la burocracia y simplificar el complejo sistema de prestaciones sociales finlandés, que cuenta con cerca de diez tipos distintos de subsidios relacionados con el desempleo.

“El actual sistema finlandés de seguridad social es muy burocrático porque hay gran cantidad de subsidios diferentes y hay que solicitarlos por separado cada vez que cambian las circunstancias laborales o familiares”, afirma Turunen.

El sistema vigente no garantiza que los desempleados que encuentran trabajo obtengan por ello mayores ingresos, en especial si éste es temporal o a tiempo parcial, ya que cobrar un salario reduce automáticamente las prestaciones sociales que reciben.

Esto hace que muchos parados renuncien directamente a buscar empleo o a darse de alta en la seguridad social como trabajadores autónomos.

Según Turunen, la renta básica ofrece mayores incentivos para reincorporarse al mercado laboral, al no suponer la pérdida de esos 587 dólares mensuales, y garantiza además una mayor seguridad a los desempleados. EFE