Viajes que curan el alma: la tendencia del turismo emocional

Para cada vez más personas viajar se está convirtiendo en una forma de reconectar con uno mismo, con los demás o con un estilo de vida distinto, en lugar de ser una escapada de la rutina.

  • Actualizado: 07 de julio de 2026 a las 15:54 -
Viajes que curan el alma: la tendencia del turismo emocional

El turismo generador de emociones o experiencial, también llamado ‘emoturismo’, está en auge, siendo una de las tendencias que emergen con más fuerza en el sector de los viajes y vacaciones.

El ‘emoturista’ no solo busca disfrutar de destinos con encanto o que le ofrezcan los mejores servicios, sino también experimentar emociones únicas e inolvidables, y tener vivencias más profundas y sorprendentes que aquellas que posibilita el turismo masivo, y con las que pueda disfrutar de los pequeños detalles, aseguran los especialistas de este sector.

Para ser considerado experiencial o emocional, un viaje turístico debe “tocar el corazón del viajero”, ofreciéndole experiencias que permitan disfrutar con los cinco sentidos, salir de la monotonía, despertar sentimientos positivos, fortalecer la conexión emocional del viajero con el entorno natural, la naturaleza, la gastronomía y la cultura locales, puntualizan.

Conexión con el entorno, los demás y uno mismo.

La firma de inteligencia turística Mabrian detecta un aumento global del turismo experiencial, especialmente notable en Europa, donde los países del norte del Viejo Continente con importantes recursos paisajísticos naturales (Islandia, Noruega, Finlandia, Eslovenia o Suiza), están mejor posicionados para capitalizar esta nueva tendencia, mientras que Italia, Francia y Alemania encabezan la lista de destinos potenciales.

Según los analistas de Mabrian (https://mabrian.com/es), las actividades o motivaciones experienciales (bienestar, estilo de vida activo, naturaleza y gastronomía) están sustituyendo a las motivaciones de viaje convencionales (arte y cultura, sol y playa, viajes en familiares, ir de compras y el ocio nocturno).

“La forma en que viajamos está cambiando constantemente. Desde las vacaciones tradicionales de sol y playa en destinos costeros y la cultura y las compras en las ciudades, hasta desconectar y descubrir experiencias donde la conexión con el entorno y nosotros mismos es clave”, señalan desde Mabrian.

“Hace años se viajaba con una idea preconcebida de lo que iba a ser el viaje en general, en base a un imaginario creado a partir de referencias generadas a través de libros, películas o la televisión”, explica Kiko Requena, director de marketing (CMO) de Room00 Group (https://room00hostel.com), plataforma especializada en hotelería urbana y alojamientos flexibles.

Viajar en la era de las redes sociales

“Hoy en día, que vivimos en la era de las redes sociales, el viajero llega a los destinos sabiendo perfectamente lo que va a ver y encontrar e incluso dónde debe comer, lo cual representa un cambio de paradigma muy grande”, asevera Requena.

Señala que “esto sucede especialmente con los viajeros más jóvenes, que ahora buscan conectar con su destino de viaje de maneras muy diferentes, en las que la faceta experiencial y la conexión local juegan un papel importante”.

En el sector de hostelería urbana, este experto conoce casos que revelan el detallado conocimiento previo que tienen los viajeros acerca del lugar adonde se dirigen y sobre aquello que quieren o esperan encontrar allí, según explica Requena.

En este sentido, menciona el caso de un viajero, que en el mismo mes, se alojó en un ‘hostel’ (camas individuales en habitaciones compartidas) buscando un ambiente de comunidad, y a la semana siguiente lo hizo en una habitación ‘deluxe’ en un hotel boutique (alojamiento pequeño e íntimo que se caracteriza por su diseño único y un servicio altamente personalizado).

Nuevas tecnologías y experiencias emocionantes.

Para Requena este cambio de modelo turístico, que tiende hacia lo emocional y experiencial, está impulsado “por las nuevas tecnologías y por las ganas de las personas de conectar dZe verdad consigo mismas, con los demás y con el entorno”.

Las pantallas de los dispositivos digitales nos enseñan el mundo, y ahora el viajero busca conocerlo a través de experiencias en las que entren en juego la piel, las emociones y los sentidos, apunta.

Respecto de cuáles son las emociones “más demandadas” en este tipo de viajes (calma, inspiración, desconexión, euforia...), Requena señala que “esto varía mucho, dependiendo del perfil de cada viajero”.

Un mismo viajero puede visitar una ciudad por ocio; poco tiempo después puede viajar por trabajo y en la siguiente ocasión puede buscar un oasis urbano para desintoxicarse de un estilo de vida digital y a menudo estresante y poco saludable, asegura.

Antes, el estilo del viaje lo definía la tipología o perfil del viajero; ahora lo definen el ‘motto’ (creencias, motivaciones, ideales o principios) de cada persona, y su ‘momentum’ (impulso psicológico y emocional) particular, según este experto.

Requena considera que estamos entrando en una etapa donde “la autenticidad pesa más que la foto”, ya que las personas buscan cada vez más “verdad” en todos los sentidos, y se están cansando de esos contenidos “perfectos” que se publican en las redes sociales, y cuyas reproducciones orgánicas (visualizaciones que una cuenta comparte de manera gratuita) están decayendo.

"Las redes sociales han saturado la idea de “viaje perfecto”, enfatiza.

Muchas personas consideran que sus viajes les vuelven más exclusivos, más especiales e incluso más interesantes. Hoy en día, los lugares visitados forman parte de la personalidad.

El viaje como expresión de identidad

Respecto de si además de emocional y experiencial, “el turismo del futuro será más terapéutico que recreativo”, Requena no descarta esta posibilidad, pero considera que “esto dependerá de las necesidades de cada viajero”.

Consultado acerca de qué dice de nosotros la forma en la que elegimos nuestras opciones turísticas, Requena considera que hoy en día un viaje es casi una expresión de identidad personal.

“Sin duda, muchas personas consideran que sus viajes les vuelven más exclusivos, más especiales e incluso más interesantes. Hoy, no solo proyectan nuestra personalidad al exterior la forma en que hablamos o cómo nos vestimos, sino también adónde viajamos y con qué objetivos”, concluye.

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