Florida, Estados Unidos. La copiloto Nathalia Gadelha advirtió a la torre de control que el avión Learjet 60 en el que viajaba descendía a una velocidad extrema y que estaba a punto de estrellarse, segundos antes del accidente ocurrido el domingo 1 de noviembre en Palm Beach, Florida, que dejó nueve personas muertas.
Las grabaciones de las comunicaciones con el controlador aéreo revelan que la joven reportó inicialmente la presencia de hielo y turbulencias durante el vuelo. Posteriormente, solicitó autorización para ganar altura, mientras la aeronave enfrentaba condiciones meteorológicas adversas.
De acuerdo con los primeros análisis de los datos de vuelo y radar, el avión se habría dirigido hacia una tormenta eléctrica que se intensificaba en la zona. El meteorólogo Matthew Cappucci informó que una fuerte tormenta se había desarrollado durante la mañana del domingo, antes del accidente, registrado alrededor de las 12:50 del mediodía.
Según informó The Palm Beach Post, los primeros análisis indican que el piloto del Learjet solicitó al control de tráfico aéreo autorización para ascender de 35,000 a 37,000 pies, con el propósito de evitar las condiciones de lluvia. Los reportes también sitúan a la aeronave a una altitud de 48,300 pies durante el desarrollo de la emergencia.
En las comunicaciones difundidas, Gadelha informó que el avión comenzó a descender a una velocidad de 8,000 pies por minuto y posteriormente reportó que la caída alcanzaba los 10,000 pies por minuto. Sus mensajes evidenciaron la gravedad de la situación que enfrentaba la tripulación.
La copiloto llegó a advertir que la aeronave estaba en una situación de exceso de velocidad y que descendía a 20,000 pies por minuto. «Vamos a estrellarnos contra el suelo», comunicó al controlador aéreo, según los audios difundidos.
«¡Vamos a estrellarnos! ¡Vamos a morir! ¡Se nos acabó el tiempo!», fueron otras de las expresiones que se escucharon en la comunicación, antes de que el avión impactara contra el suelo y provocara una enorme explosión que dejó una bola de fuego y un cráter en el lugar del accidente.
Antes de convertirse en copiloto de la aeronave, Nathalia Gadelha había comenzado a volar a los 17 años bajo la asesoría de su padre. La joven contaba con licencia de piloto y más de 1,300 horas de experiencia de vuelo, según los datos difundidos sobre su trayectoria.
El Learjet 60 había partido de Austin, Texas, con destino a North Eleuthera, en las Bahamas. Aunque las primeras revisiones apuntan a que las condiciones meteorológicas pudieron influir en la tragedia, las autoridades todavía no han establecido oficialmente las causas que provocaron la caída del avión.