Washington, Estados Unidos. Cuando este martes cierren los colegios electorales en Estados Unidos, millones de estadounidenses verán cómo las cadenas de televisión tiñen el mapa del país de rojo republicano y azul demócrata mucho antes de que las autoridades hayan terminado de contar los votos.
La noche electoral será decisiva para el presidente Donald Trump, que se juega la mayoría republicana en el Congreso ante unos sondeos que apuntan a una clara victoria de la oposición demócrata.
Pero los resultados que anuncien los medios no serán oficiales, sino proyecciones periodísticas que responden a una peculiaridad del sistema estadounidense: no existe un recuento nacional único, rápido y centralizado.
Cincuenta sistemas
Cada uno de los 50 estados y el Distrito de Columbia organiza sus propias elecciones, sin una autoridad federal que centralice las papeletas y anuncie los resultados.
Además, cada estado, condado y municipio aplica sus propias reglas sobre el voto, la identificación de los electores, el sufragio por correo y el escrutinio.
Esta fragmentación explica por qué el recuento oficial puede prolongarse días o incluso semanas, como ocurrió en las presidenciales de 2020, cuando varios estados clave tardaron días en completar el conteo por el elevado volumen de votos por correo durante la pandemia de covid-19.
De la papeleta a la pantalla
Una vez cerrados los colegios electorales, las papeletas se verifican y escanean o cuentan a mano. Después, los resultados se trasladan a los centros electorales de cada condado, que los publican a medida que avanza el escrutinio.
La agencia Associated Press (AP) y las grandes cadenas de televisión —ABC, CBS, CNN, NBC y Fox News— cuentan con sus propias 'mesas de decisión', equipos que proyectan a los ganadores de cada contienda antes de que concluya el recuento.
Para ello, cruzan los resultados provisionales de cada condado con otras variables, como las encuestas a pie de urna, las tendencias históricas y la procedencia de los votos pendientes de contar.
La regla es sencilla: solo dan una carrera por decidida cuando consideran que los votos que quedan ya no pueden cambiar el resultado final.
Dos siglos de tradición
La primera proyección electoral de la que se tiene constancia la hizo AP en 1848, cuando utilizó el telégrafo para anunciar la victoria de Zachary Taylor en las presidenciales.
Las televisiones se sumaron en los años sesenta y, desde entonces, la carrera por anunciar primero un resultado forma parte del espectáculo de las noches electorales.
Pero estas proyecciones también pueden generar polémica. En 2020, Fox News anunció que Joe Biden había ganado en el estado clave de Arizona, un pronóstico que resultó acertado, pero fue tan prematuro que irritó a Trump y alimentó el debate sobre cuándo es seguro dar una carrera por decidida.
¿Qué esperar esta noche?
Los primeros colegios electorales cerrarán a las 18.00 en Indiana y Kentucky (23.00 GMT), mientras que entre las 19.00 (00.00 GMT del miércoles) y las 21.00 (02.00 GMT del miércoles) lo harán en la mayoría de los estados.
En los territorios claramente decantados, las proyecciones se conocen prácticamente de inmediato.
En cambio, en las contiendas más reñidas, como las del Senado en Georgia, Míchigan, Carolina del Norte, Ohio, Texas, Maine o Alaska, el mapa podría permanecer incompleto durante horas o incluso días.
Las proyecciones no tienen validez oficial ni certifican los resultados, una tarea que corresponde a las autoridades electorales, pero permiten anticipar una imagen de cómo cambia el poder político del país.