Urda, Toledo. Tangui es un joven francomexicano de 22 años que iba junto a su padre en el tren Iryo accidentado este miércoles en Urda (Toledo). Se siente afortunado por haber viajado en el último vagón donde solo sintieron un fuerte impacto y del que ha podido salir ileso.
"He tenido suerte, pero podría haber sido yo", dijo este joven a los periodistas que esperaban novedades en el polideportivo de Urda al que han trasladado a algunas de las víctimas leves.
A las 8:54 horas Tangui sintió un "empujón" fuerte y vio al resto de pasajeros golpearse contra los asientos delanteros. El tren llevaba unos diez minutos parado y él recordó el accidente de Adamuz y empezó a pensar mal.
Después del golpe, ha narrado, pensaron que era un problema eléctrico y empezó a ver humo en el tren.
Hasta que no salieron no vieron los vagones descarrilados y comenzaron a ayudar a otros pasajeros.
"Hemos visto muchos muertos, muchos heridos con heridas muy serias", ha explicado sobre los primeros instantes del choque.
Después, cuando llegaron los primeros equipos de emergencia, ayudó acompañando a algunas víctimas, tratando de que no se quedaran dormidas.
Lo más duro de ver, ha asegurado, ha sido ver "a la gente sufrir".
"Solo tengo 22 años y me ha costado mucho hoy ver a adultos y a gente joven salir del accidente, muy heridos, me cuesta un poco digerir, pensar que podría haber sido yo, hoy he tenido suerte, pero son cosas que creo que no deberían pasar", ha manifestado.
Ha contado que, aunque pasó "mucho miedo", estar con su padre -su "superhéroe"- le ha ayudado a reaccionar pronto y con calma.
"No tengo ninguna experiencia médica ni nada, pero intenté ayudar mucho rato, aunque fuera hablar con la gente, sostener el suero o intentar conectar con sus familias", ha narrado.
El accidente deja por ahora 68 muertos y decenas de heridos, a varios de ellos -cuenta Tangui- los ayudaron a salir de los vagones él y su padre.