La profecía de 2012 ha disparado la venta de útiles y objetos que parecen sacados de una trinchera, los cursos de supervivencia e, incluso, aunque parezca mentira, la construcción de refugios atómicos.
El fenómeno se ha hecho muy famoso en Estado Unidos, donde se vive de forma más extrema, pero también hay preparacionistas en España.
Los miembros del movimiento “prepper” o survivalista, personas que se preparan activamente para afrontar por su cuenta cualquier emergencia, desde una catástrofe natural como una gran inundación o el impacto de una llamarada solar a una guerra, un colapso económico, una pandemia o una explosión atómica, no creen que el mundo vaya a acabarse en una fecha determinada y se sienten molestos por ser confundidos con los más crédulos.
Algunos grupos tienen sus propios búnkeres ocultos por la geografía española y están listos para afrontar el futuro de forma autosuficiente.
Otros optan sencillamente por tener conocimientos de protección civil y saber paso por paso cómo actuar y protegerse si las cosas se complican.
Miguel Ferrero, empresario de la localidad madrileña de Tres Cantos, es “prepper”. Forma parte de un grupo de supervivencia en el que participan militares, médicos, ingenieros... “Nos preparamos para tener un protocolo de actuación y un plan de evacuación ante distintos escenarios catastróficos, como una catástrofe nuclear o una tormenta solar, escenarios que realmente pueden suceder”, explica. El grupo ha construido tres refugios alternativos, que utilizaría según fuera necesario, en Asturias, Huelva (porque es la zona con menos probabilidad de contaminación nuclear de España) y un tercer lugar que no te puedo revelar.
Allí tienen comida, sistemas de energía y todo cuanto necesitan para sobrevivir durante un tiempo. Cuando se le pregunta cuál es el motivo de todo este esfuerzo, explica que este país “está muy atrasado en materia de seguridad y planes de protección civil. Queremos ser independientes de un sistema que está fracasando”.
Ferrero tiene un negocio de aventura, NoName Sport, e imparte cursos de supervivencia. “En el último año ha venido más gente y, es verdad, tiene que ver con el fin del mundo. Ven cosas en Internet y se preocupan; no solo por los mayas, sino también por la gran tormenta solar que se espera para 2013. En esos cursos aprenden a vivir alejados de la civilización: hacer un fuego, construir un refugio, potabilizar agua, cazar, distinguir plantas medicinales, orientarse sin instrumentos... Incluso se enseña a construir baterías, dinamos o motores.
Los mismos motivos, el apocalipsis de 2012 y el máximo solar para 2013, han provocado que el almacén online de útiles de supervivencia de José Antonio Pascual, en Barcelona, no pueda siquiera garantizar la entrega de los productos para el día 21. “Sí, he vendido más estos días. La tienda en Internet ha pasado de tener 2,500 visitantes diarios hace un año a tener 10,000”.
En la web se venden máscaras antigás, raciones del ejército español, recarga de gasolina para mecheros... Según relata, «lo que más me piden son pastillas y filtros para potabilizar el agua y pedernales para encender fuego.