Brasilia, Brasil

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sufrió este martes su primer revés en el Congreso con el triunfo de la oposición en la comisión especial que estudiará su destitución.

Cada vez más aislada, Rousseff perdió así su primera batalla en el juicio político lanzado por el evangélico y ultraconservador Eduardo Cunha, su archienemigo y Presidente de la Cámara de Diputados.

Una lista formada por opositores y disidentes de partidos aliados a Rousseff como el centrista PMDB obtuvo 272 votos, mientras que la promovida por aliados de la mandataria obtuvo 199. Una mayoría opositora de 39 diputados de un total de 65 integrarán la comisión.

La presidenta, que cuenta con apenas 10% de popularidad, es acusada de maquillar las cuentas públicas en 2014 y 2015 y de autorizar gastos públicos por decreto sin previa autorización del Congreso.

Un pésimo comienzo

'Este es un pésimo comienzo para el gobierno', dijo el experto en ciencia política Rubens Figueiredo, de la Universidad de Sao Paulo.

'Con la visibilidad de este proceso, es muy probable que el Congreso actúe en respuesta al deseo de la sociedad' brasileña de que Rousseff se marche, añadió.

La decisión de Cunha de recurrir al voto secreto para elegir a los miembros de la comisión desató discusiones, tumultos y conatos de peleas entre legisladores, algunos de los cuales quebraron urnas.

El hemiciclo de la Cámara fue atronado por gritos de 'No al golpe' lanzado por los fieles a la presidenta, mientras los opositores contestaban 'Fuera Dilma'.

La comisión deberá recibir los descargos de Rousseff a las acusaciones de malas prácticas presupuestales formuladas por tres abogados. Luego por decisión mayoritaria, deberá resolver si recomienda al plenario rechazar el caso o proseguirlo.

El avance del juicio de destitución requerirá el apoyo de dos tercios (342 diputados) del plenario de la Cámara. Al oficialismo le bastan 172 diputados para frenarlo.

Rousseff ya había sufrido un duro golpe horas antes con la carta de su vicepresidente Michel Temer y líder del mayor partido de la coalición de gobierno, el poderoso PMDB, en la que dice que la mandataria ha sido tratado como 'un vicepresidente decorativo' y que ella nunca confió en él.

Temer, un abogado constitucionalista de 75 años que debe reemplazar a Rousseff en caso de que sea apartada del cargo, sostuvo asimismo que la admisión del juicio político promovido por tres abogados tiene sustento legal.

Los partidarios del juicio político calculan que en plena recesión, pérdidas de empleo, inflación en aumento y escándalos de corrupción que no paran de ser investigados, la opinión pública posiblemente se volcará a las calles y terminará presionando a los legisladores a pronunciarse contra la mandataria. AFP