Brasillia, Brasil

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quiere acelerar el procedimiento de juicio político iniciado en su contra en el Congreso, preocupada con la ingobernabilidad y la tormenta perfecta que atraviesa el país.

'Por la salud de la democracia, debemos defenderla contra el golpe', dijo el viernes la mandataria izquierdista expuesta a un juicio político avalado hace dos días por el presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha.

La presidenta habló en una ceremonia con funcionarios del sector de la salud que se convirtió en un acto político. 'No al golpe' y 'Fuera Cunha', gritaron los asistentes, algunos de los cuales desplegaron carteles y pancartas con la leyenda 'Quédate Dilma'.

'No tiene fundamento ese proceso', les dijo Rousseff. 'Voy a emprender la defensa de mi mandato con todos los instrumentos previstos en nuestro Estado de Derecho', afirmó la exguerrillera.

Rousseff no ha sido involucrada directamente en actos de corrupción, pero un grupo de juristas pidió someterla a juicio político por autorizar gastos públicos adicionales sin permiso previo del Congreso.

El pedido fue admitido por Cunha, quien a su vez es investigado por esconder en bancos suizos dinero proveniente del millonario esquema de corrupción descubierto este año en Petrobras.

Para el gobierno y miembros del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Cunha resolvió ir contra Rousseff cuando advirtió que el Consejo de Ética de la Cámara que le juzga por ocultar esas cuentas en el extranjero le obligará a dejar el cargo.

El gobierno se tiene confianza. Cree contar con los 172 votos requeridos para impedir que el plenario de la Cámara de Representantes logre separar del cargo a Rousseff e iniciar el juicio de destitución.

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Una encuesta difundida este viernes por el diario O Globo apuntala ese optimismo. Según O Globo, solo 182 diputados están a favor del juicio político y en cambio 258 están en contra.

Dirigentes opositores han dado señales de que no tienen mayoría. Empero calculan que cuanto más se extienda el tema, mayor será el desgaste de Rousseff pues el horizonte económico se vislumbra cada día más complicado y es previsible que comiencen protestas callejeras.