El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció el domingo que Israel rechaza el plan de 15 puntos de la Junta de Paz para implementar la tregua en Gaza, en un pulso por imponer el desarme de Hamás como precondición a cualquier retirada de sus fuerzas armadas en la Franja.
Hamás respondió con un comunicado en el que reiteraba su compromiso con el acuerdo sin mencionar el desarme. Un portavoz de la Junta de Paz dijo este lunes al diario Yedioth Ahronoth que Israel sí está implementando pautas del acuerdo, como el cese de los ataques, "incluso si en declaraciones lo niega".
"El principal punto de desacuerdo que ha impedido sistemáticamente la aplicación del plan gira en torno a la secuencia de aplicación de sus pasos", dice a EFE Ofer Guterman, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel. "Cada parte espera que la parte contraria dé el primer paso y cumpla íntegramente con sus obligaciones".
Netanyahu prometió el domingo que el Ejército de Israel no se retiraría de Gaza hasta que Hamás se desarme completamente, incluyendo tanto su armamento ligero como el pesado. El 31 de julio, el presidente de EE.UU., Donald Trump, había anunciado un pacto "histórico" para el desarme por fases del grupo islamista y otras milicias gazatíes.
Ese mismo día, Hamás corroboró el acuerdo, pero lo vinculó a la retirada gradual israelí en Gaza.
Para Guterman, el problema subyace no sólo en la profunda desconfianza entre Israel y Hamás, sino en que "ambos liderazgos rechazan el estado final que dibuja el Plan de Trump y el Marco de Mladenov".
Israel ve que el grupo islamista seguirá siendo una opción política capaz de aglutinar el apoyo del público palestino y teme que el acuerdo plantea la creación de un Estado palestino en el largo plazo. Para Hamás, el plan desposee a la organización de capacidad de gobernanza y la desarma, dejándola vulnerable y sin influencia sobre la sociedad palestina.
El desarme de Hamás y la retirada de Israel
Para el analista Michael Milshtein, del Centro Moshe Dayan para Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Tel Aviv, el desarme de Hamás es una brecha insalvable entre las partes, que sigue "muy lejos de lo que exige Israel": el desarme "total e inmediato", dice a EFE en mensajes de audio
El octavo artículo de la hoja de ruta de 15 puntos para implementar el acuerdo en Gaza, publicado por la Junta de Paz, estipula que el desarme de Hamás comenzará cuando se cumplan los "compromisos pendientes del Protocolo de Sharm al Sheij, la entrada del CNAG (Comité Nacional para la Administración de Gaza, el grupo tecnócrata palestino que gobernará el enclave) y el despliegue de la ISF (Fuerza Internacional de Estabilización, en inglés)".
"Este proceso estará vinculado a la retirada de Israel, por fases, de las áreas bajo su control en Gaza y del desarme de las milicias (armadas por Israel)", puntualiza el texto.
Aunque Israel ha comenzado a implementar el cese de los bombardeos en Gaza nueve meses después del inicio de la tregua, considerado uno de los compromisos de Sharm al Sheij, su retirada sigue bajo observación.
Sin embargo, el representante de la Junta de Paz, Nikolai Mladenov, declaró en una entrevista para la Cadena 12 de la televisión israelí que Israel no se retirará hasta que haya pruebas fehacientes del proceso de desarme de los grupos armados de Gaza.
Las elecciones en Israel
Al rechazar el plan de 15 puntos, Netanyahu aseguró también que "mientras sea primer ministro, no se establecerá un Estado palestino". Ha utilizado esta fórmula en numerosas ocasiones estos últimos meses, también en referencias a Irán, como antesala a las elecciones que se celebrarán en Israel el próximo 27 de octubre.
"Es muy probable que no haya progreso importante o visible para ejecutar el plan de la Junta de Paz en Gaza antes de que se establezca y estabilice un nuevo Gobierno israelí a inicios de 2027", explica Guterman.
En este contexto, dice Milshtein, es esperable que sean actores externos como Estados Unidos o vecinos regionales como Arabia Saudí o Catar quienes pongan presión a Israel para avanzar en la tregua pese a las elecciones inminentes.
"Puedes sentir lo nervioso que ha estado Netanyahu en las últimas dos semanas", explica. La tregua rompe con las promesas que el mandatario hizo al público israelí: la destrucción de Hamás y la victoria total.
"Hay una distancia enorme entre todas las promesas y la realidad que hemos visto en las dos últimas semanas en Gaza", sentencia.