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Así se convirtió en millonario un drogadicto vagabundo

  • 27 octubre 2016 /

Un adicto a la heroína sin hogar fundó su propio negocio en las calles de Los Ángeles y se convirtió en millonario.

California, Estados Unidos.

'Se me olvidó morir', ese es el lema de vida de Khalil Rafati, un drogadicto que vivía en la calle y que estuvo a punto de morir por una sobredosis de heroína en una fiesta de Malibú hace 15 años. Ahora es un millonario hombre de negocios ¿cómo lo logró?.

Rafati se mudó de su natal Ohio a la ciudad de Los Ángeles, California, para escapar de su pasado, desde niño fue sometido a abusos sexuales, segúm narra en su autobiografía 'Se me olvidó morir'.

En Hollywood, Khalil encontró el éxito al iniciar su propio negocio de venta de autos deportivos. Sin embargo, al mismo tiempo se convirtió en un adicto a las drogas. Perdió todo lo que tenía y terminó como un vagabundo en las calles de Los Ángeles.

Foto: La Prensa

Luego de vagabundear por las calles de LA, Rafati ahora vacaciona en Las Vegas.
En 2001, Rafati estuvo a punto de morir cuando intencionalmente tomó una sobredosis de heroína. Los paramédicos le salvaron la vida. Pesaba 106 libras, estaba cubierto de úlceras y lucía como un esqueleto andante, recuerda el estadounidense. 'Sabía que había tocado fondo', relató al New York Times. 'No tenía más que hacer. Estaba acabado', agregó.

En 2003, Rafati decidió que quería luchar por su vida y poco a poco comenzó a alejarse de las drogas, logrando superar su adicción.

Luego, su vida dio un cambio dramático cuando un amigo lo introdujo en el mundo de los 'zumos y superalimentos' en un centro de transición para drogadictos. Rafati fundó Riviera, un centro para drogadictos y alcohólicos. Allí comenzó a hacer sus propios batidos y a venderlos: 'Los hacía para fortalecer a los pacientes', explica. Y agrega: 'Así les daba un poco de la fuerza que tanto necesitaban'.

Los jugos de Rafati son muy populares en California.
El éxito fue total, pronto clientes de toda la ciudad comenzaron a llegar al centro para comprar los batidos. Rafati optó por fundar SunLife Organics, y ya cuenta con seis tiendas en Los Ángeles. 'Mucha gente iba al centro de recuperación solo para disfrutar de uno de mis batidos. Incluso llegó a ser un poco embarazoso, ya que muchas de esas personas no eran parte del programa'.

Y así los batidos lo llevaron a convertirse en millonario. Pero Rafati no olvida su pasado y ahora contrata a personas sin hogar o en recuperación de adicciones para trabajar en sus tiendas.